ACADEMIA DE FISIOTERAPIA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

FISIOTERAPIA (1903-2024): LENTO RECONOCIMIENTO COMO CIENCIA PROPIA

ILMO.SR. DR.

D. José Lendoiro Salvador

Leídos el 21 de mayo de 2025

VALENCIA

(Discurso de aceptación como Académico de Número de la Academia de Fisioterapia de  la Comunidad Valenciana, primera en España, en el Solemne Acto del 21-5-2025)1

EXCMO SR. PRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE FISIOTERAPIA, EL DOCTOR  DON Pedro Rosado Calatayud  

EXCMA SRA. Vicerrectora de Sostenibilitat, Cooperació i Vida Saludable de la  Universitat de València, La Dra. Dª Pilar Serra Año 

EXCMO SR. Vicerrector de Calidad y Estudiantes de la Universidad CEU-Cardenal  Herrera, el Dr. D. Francisco Javier Montañez Aguilera 

ILMO SR. Decano del Col.legi Oficial de Fisioterapeutes de la Comunitat Valenciana, el  Dr. D. Josep Carles Benítez Martínez 

ILMA SRA. Secretaria General de la Acadèmia de Fisioteràpia de la Comunitat  Valenciana, la Dra. Dª María Dolores Arguisuelas Martínez 

AUTORIDADES, MIEMBROS DE LA JUNTA DE LA ACADEMIA, COMPAÑEROS,  FAMILIARES, AMIGOS, SEÑORAS Y SEÑORES 

El artículo 3.º de nuestra Academia indica que la Ciencia de la Fisioterapia es una  “disciplina científica del campo de las Ciencias de la Salud”2. Sin embargo, como el resto  de dichas ciencias, hasta su reconocimiento como ciencia propia, estuvo desde la  Antigüedad incluida bajo la denominación común de “Medicina”, desde antes de existir  las universidades (surgidas a partir de los siglos XII y XIII). 

Cuando ya no fue posible que el sanitario o médico eminente continuase  abarcando la diversidad de las Ciencias de la Salud, empezaron a reconocerse algunas como ciencias propias, separadas del profesional médico. Como Farmacia (desde los  siglos XII y XIII)3 y Enfermería (desde el siglo XVIII)4.  


1 Para fundamentar de forma documental este discurso, realicé nuevas investigaciones, y a partir de las  cuales he redactado el siguiente libro de 250 páginas (esperemos que pueda haber una editorial interesada  en publicarlo): Lendoiro Salvador, José. Fisioterapia (1903-2024): lento reconocimiento como ciencia  propia (y hay quien lo niega, todavía). Valencia, 2025.

2 Decreto 80/2024, de 9 de julio, del Consell, por el cual se crea la Acadèmia de Fisioteràpia de la  Comunitat Valenciana y se publican los estatutos (DOGV, 12-7-2024). Este libro del Dr. José Lendoiro  Salvador, fue redactado para el discurso en el acto del 21-5-2025 de su nombramiento como Académico  en esta Academia de Fisioterapia, la primera constituida en España.


Sin embargo, otras como Fisioterapia y Odontología, todavía eran consideradas  como partes de la Medicina, por muchos profesionales sanitarios. Hemos comentado la  importancia de la Fisioterapia desde la Antigüedad y el Medievo, renovándose en la Edad  Moderna, e incorporando en el siglo XIX un gran desarrollo de la investigación y  experimentación científica, de sus diferentes partes5

Algunas investigaciones fisioterápicas se centraron en sus partes de Cinesiterapia  y Mecanoterapia. Al respecto, en una tesis doctoral española de 1888, realizada por Pedro  Recasens y Minguella, se resaltó el impulso que realizó Per Henrik Ling (1776-1839),  para desarrollar las prácticas de Cinesiterapia y Mecanoterapia existentes desde la  Antigüedad, y denominó dicho sistema como “Terapéutica mecánica moderna” o  “mecano-terapia6

“… El mayor impulso para el desenvolvimiento de la Mecano-terapia que  cultivaban los griegos, romanos y que aún practican hoy día los chinos y los  indios, debía venir de un sueco llamado Ling, hombre extraño á la Medicina.  Este fue el verdadero creador de la Terapéutica mecánica moderna.  Sus ideas ingeniosas se propagaron en Inglaterra y Alemania, y después de  cierto número de años ha sido su método generalmente aceptado…” 

Recordemos que entre los discípulos más cercanos de Ling que difundieron su  sistema de forma escrita, destacó Augustus Georgii, quien en sus obras sobre el sistema  de Per Henrik Ling, indicó que su principal finalidad fue “el tratamiento de las  enfermedades por el movimiento”. 

Augustus Georgii (1808-1881) denominó el sistema fisioterápico de Ling, que  motivó la creación de numerosas escuelas por toda Europa, como “Cinésthérapie” o  “Kinesipathy”, e insistió en la importancia sanitaria de la Cinesiterapia o “The  Movement-Cure”, que también denominó “gimnasia médica sueca” o “Swedish Medical  Gymnastics”. Todavía estaba la Ciencia de la Fisioterapia dentro de la denominación  común de “Medicina,” existente desde la Antigüedad para varias Ciencias de la Salud. 


3 Ver, por ejemplo: Cowen, David L. Historia de la farmacia. Madrid, Harcourt Brace, 1999; Esteva de  Sagrera, Juan. Historia de la farmacia: los medicamentos, la riqueza y el bienestar. Barcelona, Masson,  2004; González Núñez, José. La farmacia en la historia. La historia de la farmacia: una aproximación desde la ciencia, el arte y la literatura. Barcelona, Ars Medica, 2006; Muñoz Calvo, Sagrario. Historia de  la farmacia en España moderna y contemporánea. Madrid, Síntesis, 1994; Puerto Sarmiento, F. J.; A.  González Bueno. Compendio de historia de la farmacia y legislación farmacéutica. Madrid, Síntesis,  2011. 

4 Ver, por ejemplo: Donahue M. Patricia. Historia de la Enfermería. Barcelona, Harcourt, 1999;  Hernández Martín, Francisca. Historia de la enfermería en España: desde la antigüedad hasta nuestros  días. Madrid, Síntesis, 1996; Martín Martínez, María Luisa; Elena Rebollo Chamorro; Catalina García  Martín-Caro. Historia de la enfermería: Evolución histórica del cuidado enfermero. Barcelona, Elsevier,  2023 (4.ª ed.). 

5 Lendoiro Salvador, José. Historia de la Fisioterapia hasta la 1ª Guerra Mundial: avances científicos,  universitarios y profesionales. Valencia, A-E, 2016, pp. 15 y ss. Reproduzco fragmentos de este libro,  fruto de mis investigaciones durante 10 años, como introducción a algunos apartados. 6 Recasens y Minguella, Pedro. Gimnástica, su importancia en Terapéutica: memoria leída al tomar el  grado de Doctor en Medicina y Cirujía en la Facultad de Medicina, Universidad Central. Madrid,  Tipografía de Manuel G. Hernández, 1888, p. 12.


Como consecuencia de este desarrollo científico, fueron creándose “Institutos o  Clínicas de Fisioterapia” en las grandes ciudades, con diferentes denominaciones  (“Establecimiento Neumo-Hidroterápico y electricidad médica”, “Grande Establecimiento  Terápico-Funcional”, “Establecimiento médico electro-terápico”, Instituto de Mecanoterapia e  Hidroterapia”, “Establecimiento médico electro-terápico”, Gabinete de Masaje y Kinesiterapia”,  “Instituto de Fisioterapia”,…). En los que realizaron diferentes prácticas fisioterápicas  (Cinesiterapia, Terapias Manuales, Mecanoterapia, Electroterapia, Hidroterapia,  Termoterapia, …), los “médicos prácticos”, quienes trabajaron de fisioterapeutas. 

La diversidad fisioterápica también fue abordada en la numerosa bibliografía.  Por ejemplo, recordemos que, sobre diferentes partes de la Fisioterapia, también  Cinesiterapia o “gymnastique”, el doctor Georges Dujardin-Beaumetz (1833-1895),  publicó en 1888 sus conferencias hospitalarias, con el título “L’Hygiène thérapeutique:  gymnastique, massage, hydrothérapie, aérothérapie, climatothérapie. Conférences de  thérapeutique de l’Hôpital Cochin (1886-1887)” (Paris, 1888). 

Durante siglos, quien quería desempeñar la labor del fisioterapeuta, estaba  obligado a estudiar en las facultades de Medicina, titularse como médico, y fueron  denominados “médicos prácticos” en terapias físicas o Fisioterapia. En el siglo XIX, la  docencia e investigación sobre la Ciencia de la Fisioterapia en España, se incluyó entre  varias materias o cátedras, como la “Terapéutica y Materia médica o arte de recetar”  (desde 1855) y la denominada “Higiene”, que después se repartió en las universidades  españolas con la cátedra de “Higiene pública” (desde 1855) e “Higiene privada y  pública” (desde 1873)7. Hasta que a finales del siglo XIX se estableció una asignatura  específica, con diversas denominaciones (Mecanoterapia, Kinesiterapia, ….), que se  impartió al personal médico, y más tarde también al enfermero. 

Como una asignatura era muy insuficiente, el sanitario que se dedicó a alguna de  las partes de la Ciencia de Fisioterapia, tuvo que completar su formación con estudio  personal, práctica clínica, investigación, y en muchas ocasiones con viajes de formación  al extranjero.  

Fruto de los viajes al extranjero, los sanitarios españoles tuvieron conocimiento  de los avances de la Ciencia de la Fisioterapia, de los Institutos fisioterápicos que ya  existentes, incluso de las primeras asociaciones de fisioterapeutas. 

Uno de los partidarios del profesional sanitario práctico o fisioterapeuta (como  “electro-terapeuta”), fue D’Arsonval. Por eso no acabaron de aceptarlo ni los físicos, ni  los médicos. D’Arsonval tuvo vocación sanitaria, procedía de una familia de tres  generaciones de médicos. Tuvo que abandonar sus estudios de Medicina por una guerra  y por dedicarse a sus estudios de Fisiología y Ciencias Físicas con sus aplicaciones al ser  humano, en especial mediante Electroterapia (una de las partes de la Fisioterapia). 

Sobre D’Arsonval se afirmó en 1933 en su jubilación, en el “grandioso homenaje  al sabio ilustre”, que tuvo lugar “en París y en el gran anfiteatro de la Sorbonne, en  presencia del Presidente de la República”8: “Cuando en 1892, elegido Académico de la  de Medicina de París, presenta su célebre primera comunicación sobre las corrientes de  alta frecuencia aplicadas al organismo, el Secretario perpetuo de la Academia,  horrorizado, le suplica retire su trabajo, porque sus demás colegas no aceptarán nunca el que corrientes de 800 volts, y 3 amps., puedan atravesar el cuerpo humano sin  aniquilarse. No basta que D’Arsonval presente el testimonio personal y vivo de los físicos  Cornu y Marey que han intervenido en la experiencia, sino que tiene que recurrir al  derecho absoluto que tiene todo Académico de publicar lo que quiera. De este modo  puede extender por todas partes su obra capital, su descubrimiento sobre la acción  biológica de las corrientes de alta frecuencia. […].”  


7 Ver, por ejemplo: Gaceta de Madrid, núm. 341, de 07-12-1863, página 1. 8 Bastos, Mariano. “El jubileo del profesor D’Arsonval, II”, en Madrid científico: Ciencias é industrias.  Año XL, núm. 1.334 (1933), pp. 209-211.


Recordemos que uno de los más destacados en Electroterapia a finales del siglo XIX, fue el francés Jacques Arsène d’Arsonval (1851-1940), biofísico que realizó importantes  aportaciones en las aplicaciones terapéuticas de la electricidad. La más conocida fue la Diatermia  o corrientes d’Arsonval, que son corrientes de alta frecuencia utilizadas para el calentamiento del  tejido muscular o calor profundo. Una aplicación electroterápica que mejora los procesos tisulares  como la circulación. Este tipo de corrientes fueron la base para la creación posterior de los  aparatos de Onda Corta, y después las Microondas. Entre los inventos de d’Arsonval podemos  encontrar la calefacción dieléctrica, el amperímetro termopar, o el galvanómetro de bobina móvil.  Como ejemplo de sus numerosas publicaciones, citamos:  

Recherches théoriques et expérimentales sur le rôle de l’élasticité du poumon dans les phénomènes de la  circulation” (Paris, 1877);  “Galvanomètres apériodiques de grande sensibilité” (Paris, 1886);  “Procédé pratique pour doser les courants d’induction et changer la forme de l’excitation électrique de manière à  agir plus spécialement soit sur le nerf, soit sur le muscle” (Paris, 1891);  “Sur les effets physiologiques de l’état variable en général et des courants alternatifs en particulier” (Paris, 1892);  “L’autoconduction ou nouvelle méthode d’électrisation des êtres vivants; mesure des champs magnétiques de  grande fréquence” (Paris, 1893);  “Effets physiologiques des courants alternatifs: a haute tension et de grande fréquence” (Paris, 1906)

En la España de 1910, el doctor Teodoro Gaztelu Zabarte, “Profesor de  Neuropatología y Fisioterapia del Instituto Rubio”9, ya había reconocido “la acción  fisiológica y terapéutica de las aplicaciones locales de las corrientes de alta frecuencia,  contribuyó á enriquecer el arsenal del electro-terapeuta”. 

Pero también, las corrientes de alta frecuencia y la electroterapia fueron  desdeñadas por médicos “prácticos” o fisioterapeutas españoles, más dedicados a otras  partes de la Fisioterapia, como la Mecanoterapia y Cinesiterapia. En este sentido, el 12- 4-1913 el médico Joaquín Decref y Ruiz, contestando en la Real Academia de Medicina  Española una comunicación sobre “la moderna termoterapia” o “Las corrientes eléctricas  que se emplean en ésta, y que han sido estudiadas preferentemente por D’Arsonval”,  afirmó que no tenían gran valor clínico y que los sanitarios que las aplicaban eran “más  electrópatas que clínicos” o sólo “especialistas en aparatos”10

Un ejemplo de instituto fisioterápico en España fue el fue fundado por Joaquín  Decref y Ruiz, en el año 1889 en Madrid un centro fisioterápico, que tituló “Instituto de  Mecanoterapia é Hidroterapia”, que luego amplió con Electroterapia y Ortopedia, como “Instituto de Ortopedia, Fisioterapia y Radiografía”. Joaquín Decref denominó la  Cinesiterapia como “gimnástica” o “educación física” terapéutica; y denominó  “Mecanoterapia” a la Masoterapia en combinación con la Cinesiterapia. 


9 Gaztelu Zabarte, Teodoro. “Algunas consideraciones sobre los Efectos de la «termopenetración» en el  organismo”, en Revista ibero-americana de ciencias médicas. Noviembre de 1910, pp. 359-369. 10 España médica. Madrid, año III, núm. 82. 1.º de Mayo de 1913, p. 10.


Como otro ejemplo, a inicios de 1899, “en Logroño, el doctor Mayoral ha  establecido un centro completo de Hidroterapia, Electroterapia, Mecanoterapia y  Masoterapia, como auxiliar de la ciencia médica” (El Liberal, 22-3-1899, p. 2). 

Entre los sanitarios que participaron en el desarrollo científico de la Educación  Física y en su implantación en los centros escolares, sólo citamos alguno más conocidos,  como José Esteban García Fraguas (1870- 1909), como recoge una tesis doctoral11

Pero la Ciencia Médica no dificultó el reconocimiento profesional, docente,  científico e investigador de la Educación Física o Acondicionamiento Físico, o de la  Actividad Física y del Deporte; ni tampoco se estableció una “especialidad” (como por  ejemplo “Medicina Gimnástica”), para “supervisar” la labor de los profesionales de la  Educación Física, pretendiendo que no pudiesen aplicar sus actuaciones y criterios  científicos, sin la previa “indicación o prescripción” de dicho “especialista” médico. Una  actuación de “supervisión”, que todavía se pretende con los profesionales de alguna  Ciencia de la Salud, como la Fisioterapia. 

Pero este autor fue principalmente un fisioterapeuta, como lo reflejaron sus  investigaciones y publicaciones. Como el discurso de José Esteban García Fraguas Historia de la Gimnástica higiénica y médica: discurso pronunciado en la sección de Ciencias  Naturales del Ateneo de Madrid” (Madrid, 1892). Poco después, García Fraguas, en 1894  presentó su tesis doctoral “Nuevos estudios de Física Terapéutica: el medicamento ejercicio  corporal. Tesis presentada para graduarse de Doctor en la Facultad de Medicina de la Universidad  Central con el título de «Caracteres científicos del Movimiento y de la Medicación por el Ejercicio  Corporal el 15 de Septiembre de 1894 y mantenida y aprobada el 28 de Junio de 1895 por el Ldo.  José Esteban Garcia Fraguas” (publicada en 1901). También publicó diversos libros como  “Tratado racional de Gimnástica y de los ejercicios y juegos corporales practicables sin aparatos  y con ellos” (Madrid, 1893); “Nuevo programa razonado de Gimnástica higiénica ….” (Madrid,  1894); “Higiene de la escuela y de la enseñanza” (Madrid-Valencia, 1893); “La fuerza de la  salud es la salud de las fuerzas …” (Madrid-Valencia, 1896); “Programa razonado de  Gimnástica higiénica y juegos escolares” (Salamanca, 1896); “Nuevos estudios de la Mecánica  del sistema nervioso”, con prólogo de Santiago Ramón y Cajal (Barcelona, 1896);  “Programa ilustrado de advertencias y figuras de actitudes para las prácticas de la Gimnasia  higiénica, sports, juegos y ejercicios medicinales …” (Madrid-Valencia, 1897); y “Gimnástica  higiénica: sports, juegos corporales, masaje, kinesiterapia y mecanoterapia” (Valencia, 1897).  

En la labor desarrollada por el doctor José Esteban García Fraguas, también  fueron de gran interés para la Fisioterapia, su promoción de “Institutos o Clínicas de  Fisioterapia”, dedicados de forma especial a Masoterapia y Cinesiterapia, y que comenzó  a establecer primero en Valencia desde 1897 (“Gabinete de Masaje y Kinesiterapia”),  después en Zaragoza en 1904 con la denominación de “Instituto de Fisioterapia”. 

También hubo en España “médicos prácticos” que se presentaron como  “especialista en Masoterapia” o como “médico masajista”. Siendo ejemplo de ello, “el ex  médico de la Armada D. M. G. Villar”, se presentaba “como oto-rinolaringólogo y  especialista en masoterapia” (El Liberal, 1-4-1904, p. 2). Otro ejemplo español fue Juan  Vendrell Soler, quien, a inicios del siglo XX, en un libro sobre Terapias Manuales12, se  presentó como Prof. auxiliar de Kinesiterapia de la Facultad de Medicina de Barcelona, y Primer médico masajista de los Hospitales de la Santa Cruz y Nuestra Señora del  Sagrado Corazón de Barcelona. Sobre el masaje y la Masoterapia, en 1898 Vendrell afirmó lo siguiente en uno de sus  artículos13:    

[…] mis observaciones particulares, no solo en el Hospital de la Santa Cruz, donde a  diario tengo material de estudio, gracias á la amabilidad de distinguidos prácticos del  mismo, sino que también de mi consulta privada, y con ellas creo queda suficientemente  demostrado que el masaje científico constituye una especialidad de extenso campo en  indicaciones y en gratos resultados, gracias á los adelantos modernos aportados por  distintos prácticos de todas las naciones que trabajan con amor y entusiasmo para el  empuje de esta importante rama de la Medicina. J. Vendrell 


11 Daniel Huerta, M.ª José. García Fraguas y la implantación de la educación física en España: tesis  doctoral. Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2014. 12 Vendrell Soler, Juan; J. Solé y Forn. Masaje terapéutico: Técnica (Terapéutica Física). Barcelona,  Tobella y Costa impresores, 1904 (2.ª ed., 1914; 5.ª ed. 1925).


Fue otro sanitario que afirmó que eran los médicos “prácticos” quienes ejercían la  práctica clínica fisioterápica. Pero acabó este párrafo de 1898, indicando que el masaje  era una parte “de la Medicina”. Todavía estaba lejos el reconocimiento de las Terapias  Manuales como una de las partes de la Ciencia de la Fisioterapia. Faltaba todavía muchas  décadas para el reconocimiento de la Fisioterapia como ciencia propia. 

En su práctica clínica, investigaciones y publicaciones, Vendrell se dedicó a la  Fisioterapia de forma exclusiva, en especial a las Terapias Manuales y a la Cinesiterapia.  Es decir, ejerció como fisioterapeuta o lo que entonces se denominó “médico práctico”.  Otros médicos contemporáneos suyos, afirmaron14: “Vendrell a quien mucho debe la  quinesiterapia española”.  

Hubo quien cuestionó la denominación de “massage”, como el doctor español  Joaquín Decref y Ruiz (1864-1939), que se manifestó contrario al término “masaje” que  se estaba imponiendo en las últimas décadas del siglo XIX. Prefirió la palabra  “amasamiento” para referirse a la Masoterapia o Cinesiterapia pasiva (“muchos autores  consideran el amasamiento como una parte de la Kinesiterapia pasiva”); y los término  “Kinesiterapia” o “gimnástica médica” los empleó, para todo lo referente a la  Cinesiterapia o ejercicios terapéuticos (en los que incluyó movimientos pasivos, mixtos  y activos), y a la Mecanoterapia activa; e indicó además, que las Terapias Manuales y la  Cinesiterapia estaban incluidas dentro de la “Mecanoterapia15

Con respecto al desarrollo profesional de las Terapias Manuales, continuaron  siendo llevadas a la práctica por “médicos prácticos”. Una pequeña parte la realizaron los  cirujanos y los profesionales de Enfermería o “practicantes”, a los que se impartían  alguna asignatura optativa al respecto o en conferencias puntuales. Pero los que 

pretendieron ejercer la Fisioterapia en todos sus aspectos (profesional, docente e  investigador), seguían estando obligados a titularse en Medicina, pues todavía no había  sido reconocida como ciencia la Fisioterapia, y continuaba estando incluida en la  denominación común de “Medicina”, ocultando el término “Fisioterapia” bajo varias  denominaciones. Después de titularse en Medicina, en la que sólo cursaban una asignatura con referencias a Fisioterapia, tuvieron que estudiar parte de la numerosa bibliografía  existente, desarrollar la práctica clínica, iniciar alguna investigación, y, en muchos casos,  acabar su formación fisioterápica en el extranjero, como Decref. 


13 Vendrell Soler, Juan. “Consideraciones generales sobre el masaje”, en Revista de Medicina, Cirugía y  Farmacia, marzo y abril, 1898; Ya citado en: Lendoiro Salvador, J. Historia de la Fisioterapia hasta …  op. cit., pp. 541-543.

14 Recasens y Girol, Sebastian; Víctor Conill Montobio. Fisioterapia ginecológica. Barcelona, Científico  Médica, 1922, p. 315. 

15 Decref y Ruiz, J. Kinesiterapia: manual de técnicas de amasamiento y gimnasia médica, y sus  aplicaciones á las enfermedades del aparato locomotor. Madrid, Adrián Romo, 1914, pp. 1-2.


Joaquín Decref y Ruiz impartió conferencias “en el departamento de  Mecanoterapia del Hospital Clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad  Central”, pero en los términos “Mecanoterapia” y “Kinesiterapia” incluyó tanto las  Terapias Manuales y Cinesiterapia, como lo correspondiente a la propia Mecanoterapia.  Lo que en la universidad madrileña se denominó “Mecanoterapia”, ya hemos  mencionado que en la Universidad de Barcelona fue “Kinesiterapia”, siendo Juan  Vendrell Soler profesor auxiliar de Kinesiterapia de la Facultad de Medicina de  Barcelona”. 

Joaquín Decref y Ruiz (1864-1939), fue otro de los autores destacado en España,  tanto en Mecanoterapia, como en Cinesiterapia y Masoterapia. Quien también se formó  en la corriente fisioterápica que vinculó Cinesiterapia y Masoterapia, que fue desarrollada  a partir de Ling o “sistema sueco de ejercicio y masaje”. Entre los escritos de Joaquín  Decref hubo algunos dedicados a ambas partes de la Fisioterapia, o a cada una de ellas  por separado. Ejemplo de ello fue la memoria que presentó a un Congreso parisino  sanitario sobre “masaje húmedo” (con vapor de agua) como método terapéutico y de  diagnóstico, “El método de amansamiento húmedo: nouvelle méthode de massage  employée comme agent thérapeutique et comme moyen de diagnostic: mémoire présente  au XIIIème Congrès International de Médecine de Paris, 6e section de thérapeutique et  pharmacologie” (Madrid, Imprenta de Fortanet, 1900). Además, este autor también  incluyó diferentes partes de la Fisioterapia en su libro “Física terapéutica” (Madrid,  1897). 

Decref tuvo un conocimiento detallado de los principales autores históricos sobre  la Ciencia de la Fisioterapia, como dejó indicado en sus escritos16. Para entender la  terminología y los escritos de Decref sobre la Ciencia de la Fisioterapia, que denominó  “Terapéutica Física”, tenemos que recordar sus propias palabras en las conferencias  impartidas en la Universidad Central madrileña sobre Terapias Manuales, Cinesiterapia  y Mecanoterapia a alumnos sanitarios de “Medicina” (médicos prácticos, matronas y  practicantes), en el Departamento de “Mecanoterapia” del Hospital Clínico de la Facultad  de Medicina de la Universidad Central

Tras su formación en Francia y Alemania, Decref fundó en Madrid un centro  fisioterápico en 1889, que denominó su “primer Instituto de Mecanoterapia é  Hidroterapia, que luego fui ampliando con Electroterapia y Ortopedia” (después  denominado “Instituto de Ortopedia, Fisioterapia y Radiografía”), en el que empleó sus  procedimientos manuales o de Masoterapia, con clara orientación científica17

Éste es otro de los ejemplos, de los numerosos “Institutos o Clínicas de  Fisioterapia” en las grandes ciudades, con diferentes denominaciones. Al ser la Ciencia  de la Fisioterapia, una de las Ciencias de la Salud que continuaba todavía bajo la  denominación común de “Medicina”, existente desde la Antigüedad para todas ellas, los  que desarrollaron la Fisioterapia continuaron siendo los “médicos prácticos”, quienes  trabajaron de fisioterapeutas. Pero negar que estos Institutos fueron dedicados de forma casi exclusiva a las terapias físicas, propias de la Ciencia de la Fisioterapia, es pretender  ocultar la realidad histórica. Tampoco se puede ocultar que estaban obligados a titularse  en Medicina, quienes pretendían ejercer la Fisioterapia en todos sus aspectos (profesional,  docente e investigador), pues todavía no estaba reconocida como ciencia, y continuaba  estando incluida en dicha denominación común, como en su día lo estuvieron todas las  Ciencias de la Salud.  


16 Decref y Ruiz, Joaquín. Kinesiterapia: manual de técnicas de amasamiento y gimnasia médica y sus  aplicaciones á las enfermedades del aparato locomotor«. Madrid, Adrián Romo, 1914, pp. 8 y ss. 17 Decref y Ruiz, J. Kinesiterapia: manual de técnicas de amasamiento… op. cit., p. 11.


Entre las numerosas obras de finales del siglo XIX escritas por Joaquín Decref, sobre Cinesiterapia (denominada “gimnástica” o “educación física” terapéutica) y  Masoterapia (denominando este autor la unión de ambas “Mecanoterapia”), también  estuvo su tesis doctoral: “Trabajos prácticos sobre mecanoterapia en el tratamiento de  algunas lesiones articulares: discurso leído en la facultad de Medicina de la Universidad  Central, en el acto de aspirar al grado de doctor, el día 14 de febrero de 1894” (Madrid,  Facultad de Medicina de la Universidad Central, 1894). En la prensa se relacionaron 49  publicaciones de Decref hasta inicios de 1916 (La Publicidad, 28-4-1916, pp. 1-2; y 3-5- 1916, pp. 1-2). 

No han sido pocas las dificultades que ha tenido la Fisioterapia para ser reconocida  como ciencia propia, una más de las ciencias de la salud, y poder situar a sus profesionales  fisioterapeutas al mismo nivel que los profesionales del resto de dichas las ciencias sanitarias. Incluyendo ocultaciones y falseamientos de la realidad histórica, que han  llegado a nuestros días, por quienes todavía niegan la existencia de la Fisioterapia  como ciencia. Por ello, gran parte de la Historia de la Fisioterapia ha sido ocultada  a los mismos fisioterapeutas. A continuación, exponemos algunos ejemplos de escuelas  y asociaciones, pero eso no quiere decir que no haya habido otras escuelas, que todavía  se desconocen en la actualidad. Por lo que las investigaciones al respecto no deben  concluirse, ni lo que exponemos a continuación está completo, pues tan sólo es una  aproximación a la Historia de la Fisioterapia. 

Por otra parte, y dada la importancia científica de la Fisioterapia, a lo largo del  proceso para su reconocimiento como ciencia propia, hubo numerosas iniciativas para  vincularla a otras disciplinas. Por ejemplo, se intentó incluirla o asociarla a varias partes  de la Ciencia de la Medicina (Medicina Terapéutica, Medicina Neurológica, Medicina  Radiológica o Medicina Física, Medicina Quirúrgica Ortopédica, Medicina Reeducativa rehabilitadora, Medicina Traumatológica, …). Incluso junto a otras ciencias como las de  Ciencias de la Educación Física, o Acondicionamiento Físico, o de la Actividad Física y  del Deporte. 

Las escuelas sobre alguna parte de la Ciencia de la Fisioterapia fueron una realidad  a lo largo del siglo XIX, proliferando desde el final de este siglo. Además de las  numerosas escuelas del sistema fisioterápico de Ling, fueron surgiendo otras escuelas  fisioterápicas que también incluyeron la Electroterapia. 

Siendo una de las primeras, la creada por Herbert Tibbits (1838-1907) en  Londres, la “School of Electricity and Massage” (“in connection with the West-End  Hospital for Diseases of the Nervous System, Paralysis, and Epilepsy 73 Welbeck Street,  London”). Recordemos que en la década de 1880 fueron frecuentes los departamentos  sanitarios de Electroterapia, incluso fueron habituales en los hospitales generales.  Además, en una de sus lecciones publicadas, sobre Terapias Manuales y Electroterapia,  H. Tibbits recogió noticia de la inminente inauguración de otra escuela similar («Massage Institution«) en el continente europeo18. A partir de 1880, gran parte de sus publicaciones  fueron extractos de las lecciones sobre Fisioterapia (Electroterapia y Terapias Manuales)  que impartió19. Sin embargo, todavía no empleó la palabra “fisioterapeuta” para  denominarse a sí mismo (titulado en la denominación generalista de “Medicina”, aún para  varias Ciencias de la Salud), o a sus alumnos, a quienes en lugar de fisioterapeutas  denomino “enfermeras y masajistas” (“nurses and masseuses”). 

Pero fue inevitable que este tipo de iniciativas británicas y del resto Europa,  supusiesen los inicios del reconocimiento de la Fisioterapia como ciencia propia, con sus  profesionales fisioterapeutas, de forma independiente de la denominación común de  “Medicina”, como ya lo habían hecho otras ciencias de la salud como la Farmacia.  

Las primeras escuelas de formación fisioterápica (Masoterapia, Electroterapia, a  las que se sumaron Cinesiterapia, Mecanoterapia, Termoterapia, Hidroterapia…),  estuvieron vinculadas a hospitales británicos y de otros países europeos, como también  lo seguían estando las escuelas de formación de la Ciencia de la Enfermería. A partir de  esta docencia fisioterápica comenzaron a surgir profesionales, y profesores (“médicos  prácticos” y profesionales de Enfermería con formación de Fisioterapia), empezaron a  publicar libros fruto de dicha actividad docente fisioterápica. Además, éstos primeros  profesionales fisioterapeutas reconocidos, comenzaron a asociarse. 

Estos primeros pasos británicos, quedaron recogidos en algunos artículos de  revistas especializadas como “Nursing Notes”, que recogieron, por una parte, la existencia  de profesionales sanitarios con formación fisioterápica, las denominadas enfermeras  formadas en Masoterapia o “nurse-masseuses”, tituladas en las incipientes escuelas  especializadas como el «Institute and Trained Nurses» (creado en 1886 en la londinense  Buckingham Street). Por otra parte, esta revista (“Nursing Notes”)20 en su suplemento de  junio de 1887 dedicado a las mujeres sanitarias, y en el número de noviembre también de  1887, publicó interesantes artículos de una de estas primeras fisioterapeutas masajistas,  Miss Mary Rosalind Paget (1855-1948), una de las fundadoras del asociacionismo  británico de fisioterapeutas en 1894, sobre Masoterapia y la necesidad de disponer de  profesionales formados científicamente. 

Comenzasen a constituirse las Asociaciones de Fisioterapeutas, gracias a este tipo  de iniciativas docentes de Fisioterapia (europeas y norteamericanas), junto con el  reconocimiento de los éxitos clínicos de los fisioterapeutas, apoyados en los avances  científicos por las investigaciones en las diferentes partes de la Fisioterapia, y las  numerosas publicaciones al respecto. 

Por ejemplo, el éxito de los tratamientos fisioterápicos como los del médico  holandés Johan Gerg Mezger, o Metzger, (1838- 1909), apoyados en los avances  científico de las diferentes partes de la Ciencia de la Fisioterapia, hicieron posible que en Holanda fuese reconocida por primera vez la profesión del fisioterapeuta21, con la  constitución de la primera Asociación de Fisioterapeutas en 1889 con la denominación  de “Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie” (KNGF)22 o “Royal Dutch  Society for Physical Therapy”, adelantándose unos años a la Asociación de  Fisioterapeutas británica (“The Chartered Society of Physiotherapy”, 1894). 


18 Tibbits, Herbert. Massage and allied methods of treatment: an abstract of lectures delivered to trained  nurses and masseuses at the School of Electricity and Massage in connection with the West-End Hospital  for Diseases of the Nervous System, Paralysis, and Epilepsy, 73 Welbeck Street, London, W. By Herbert  Tibbits. London, J. & A. Churchill 11 New Burlington Street, 1888, p. 113.

19 Para más detalles, ver por ejemplo: Lendoiro Salvador, José. Historia de la Fisioterapia hasta… op. cit., pp. 453 y ss 

20 Barclay, Jean. In good hands: the history of the Chartered Society of Physiotherapy, 1894-1994  (published in association with the Chartered Society of Physiotherapy). Oxford, Butterworth-Heinemann,  1994, pp. 19 y ss.


Es interesante indicar que, en el libro publicado en 1884 por Josef Schreiber, se  incluyeron reflexiones sobre la profesionalidad de quienes debían desempeñar las  Terapias Manuales, Mecanoterapia y Cinesiterapia23. Afirmó, que todo ello no se  podía llevar a cabo por quienes no tenían formación sanitaria, pretendiendo reproducir  “certaines formules”, fórmulas o protocolos de maniobras; que para su aplicación y  desarrollo se precisa un conocimiento anatómico y fisiológico detallado; que las  maniobras más simples podía ser realizadas por sanitario generalistas, pero que la buena  práctica sanitaria exigía una formación científica fisioterápica, al mismo tiempo que  una práctica continuada, destreza, habilidad y capacidad física, que no podía  depender de algunas lecturas del sanitario con interés; y que la docencia de las Terapias  Manuales debía ser realizada por los sanitarios mejor formados en Fisioterapia, y  con mayor experiencia clínica e investigadora en esas partes de la Ciencia de la  Fisioterapia. Schreiber expuso que debía ser una especialización de los “médicos  prácticos”, pues la Ciencia de la Fisioterapia todavía no se había independizado de la  denominación común de “Medicina”, empleada desde la Antigüedad para englobar a  varias de las Ciencias de la Salud. 

El reconocimiento profesional fue progresivo (Masoterapia, Cinesiterapia,…),  con varias denominaciones “puente”, hasta que finalmente fue reconocida la profesión de  los fisioterapeutas, y la Fisioterapia como Ciencia propia en todos los ámbitos  (profesional, docente e investigador).  

Esta progresiva aceptación social de la Ciencia de la Fisioterapia, quedó  reflejada en la evolución de las asociaciones de fisioterapeutas, pero con diversas  denominaciones “puente” (masajistas, sanitarios gimnásticos, electroterapeutas,  asistentes biofísicos,…), antes del reconocimiento de la denominación de  Fisioterapia. Por ejemplo, en el invierno de 1894-1895 fue constituida la británica en  Londres24, asociándose fisioterapeutas o sanitarios “masajistas” bajo la denominación de  “Society of Trained Masseuses”; en 1900 pasó a denominarse “Incorporated Society of  Trained Masseuses”; en 1922 fue ampliada su denominación con otra parte de la  Fisioterapia (vinculando Masoterapia y Cinesiterapia), “Chartered Society of Massage  and Medical Gymnastics”; y finalmente en 1944 fueron reconocidos los fisioterapeutas  sin limitaciones, pasando a denominarse “The Chartered Society of Physiotherapy”. 

Recordemos que también existió otra denominación “puente” previa, pues un  grupo de fisioterapeutas masculinos británicos comenzaron a publicar en 1903, un suplemento titulado “Biophysical” en el British Medical Journal, y en 1932 utilizaron  otra denominación “puente” (“asistentes sanitarios biofísicos”) al constituir su  Association of Biophysical Assistants, con predominio masculino. Con posterioridad  pasaron a denominarse “fisioterapeutas” al comenzar dicha sociedad a llamarse “The  Society of Physiotherapists«, y que en 1947 se unieron a la actual Asociación de  Fisioterapeutas británicos (“The Chartered Society of Physiotherapy).  


21 Terlouw, Thomas Johannes Albertus (ed.). Geschiedenis van de fysiotherapie gezien door andere ogen:  bijdragen tot de geschiedenis van de fysiotherapie in de negentiende en twintigste eeuw geschreven door  Nederlandse en buitenlandse onderzoekers. Amsterdam, Askant, 2004.

22 http://wpt2011.fysionet.nl/scrivo/asset.php?id=574277

23 Schreiber, J. Traité practique de massage et de gymnastique médicale. Paris, Octave Doin, 1884, pp. 27  y ss. 

24 Barclay, Jean. In good hands: the history of the Chartered Society of Physiotherapy, 1894-1994  (published in association with the Chartered Society of Physiotherapy).Oxford, Butterworth-Heinemann,  1994.


El Asociacionismo profesional de los primeros fisioterapeutas británicos o  “Masseuses” a finales del siglo XIX, tuvo que superar numerosas dificultades desde 1894 hasta que en 1944 les “permitieron” llamarse “fisioterapeutas”. Una denominación que  se retrasó hasta 1970 en España, y finalmente, desde finales de 1980 fueron aceptadas las  escuelas propias de Fisioterapia. Pero hubo numerosas ocasiones perdidas, para  impidieron empezar ese proceso en España, con continuas dificultades. 

La primera oportunidad de importancia que se perdió, fue con motivo de la  Sociedad de Fisioterapia, constituida en Madrid durante la noche del 30 de abril de  1903. Sociedad que fue promovida por el médico de Sanidad militar Jaime Mitjavila y  Rivas (1855-1910). Un investigador en temas sanitarios innovadores, especializándose  hasta 1902 en la incipiente Radiología, para dedicar después a la práctica de la  Electroterapia fisioterápica. No olvidemos que fue frecuente desde los inicios del siglo  XIX, los “médicos prácticos” que se dedicaban a alguna de las partes de la Fisioterapia,  la asociasen a alguna otra ciencia. Como la Electroterapia con la Radiología-Radioterapia  o Medicina Física, o la Mecanoterapia y Cinesiterapia con la Educación Física. 

La Sociedad de Fisioterapia fue constituida en su propio domicilio (calle Rosas)  en abril de 1903, al que invitó a “los congresistas de las secciones de Terapéutica y  Medicina militar y naval”. En dicho domicilio contaba con aparatos de Electroterapia  fisioterápica, y los de Medicina Radiológica. Ambas ciencias (Fisioterapia, y Medicina,  en su parte Radiológica) fueron recogidas en la Sociedad, y tratadas en sus reuniones de  1904, en su nuevo local (Calle Montera núm. 22, bajo). Así lo recogió la prensa25

14/5/1904: Sociedad científica. La Sociedad de Fisioterapia celebrará sesión ordinaria y pública hoy  sábado, á las nueve y media de la noche, en su local. Montera, 22, bajo. Están anunciados los temas  siguientes:  el doctor Mitjavila tratamiento eléctrico de la oclusión intestinal; el doctor Galiana, la electricidad como medio de diagnóstico y tratamiento de la parálisis infantil, y el  doctor Carrasco, disertará acerca de un caso práctico de radiografía del cráneo.
11/6/1904: Academias y Sociedades. Sociedad de Fisioterapia. — Esta noche, á las nueve, celebrará sesión  ordinaria y pública, en su local, Montera, 22, bajo.  El doctor Dentzkof se ocupará de «La masoterapia en las miopatías esenciales»;  el doctor Vergé dará cuenta de una instalación para alta frecuencia y rayos X, sin interruptor y el Doctor Díez de la Quintana desertará acerca del «Tratamiento electro estático de la tuberculosis»

Recodemos que el Dr. D. Enrique Tripels-Dentzkof, se presentaba como  “profesor de masaje y gimnasia médica en el Hospital de la Princesa, en el Real del  Buen Suceso y en el Instituto Rubio”, y que en el curso 1904-1905 impartió unas  conferencias en la Facultad de Medicina de Madrid, “sobre la Masoterapia y Kinesiterapia en sus aplicaciones generales”, de las que publicó sus conclusiones en 1906, lo que fue  recogido por la prensa26


25 La Época. Madrid, núm. 18.996, 29-4-1903, p. 2; La Correspondencia de España. Madrid, núm.  16.521, 2-5-1903, p. 3.


El médico militar Jaime Mitjavila y Rivas, en el verano de 1904 publicó anuncios  de su consulta particular, en los que se presentaba como “especialista en electroterapia  y enfermedades nerviosas” (La Correspondencia de España, 24-6-1904, p. 3). 

Pero al mismo tiempo, Mitjavila también ejerció la incipiente Radiología de forma  activa. Dos años antes, y a partir de un curso de Radiología que impartió en el Instituto  de Higiene de Sanidad Militar, Mitjavila publicó el libro Tratado teórico-práctico de  radiografía, y radioscopia clínicas: compendio del curso de Radiología, que en la  actualidad es considerado como uno de los primeros libros de Radiología editados en  España27. En el que recopiló los trabajos existentes hasta entonces de Radiología (según  consta en el informe de abril de 1902 por el que le concedieron una condecoración), 

Por este libro le concedieron la Cruz de segunda clase del Mérito militar con distintivo  blanco, (Gaceta, 16-6-1902). 

Fue después de la publicación a inicios de 1902 de su libro sobre Medicina  (Radiología), cuando Mitjavila empezó a dedicarse más a la Ciencia de la Fisioterapia, en  concreto a su parte de Electroterapia. 

En septiembre de 1902 Mitjavila impartió docencia “teórico-práctica”  fisioterápica, en concreto sobre enfermedades “nerviosas y electroterapia”, en la  “Escuela práctica de especialidades médicas, Montera, 4”, en la que sólo se admitía a  “médicos y estudiantes de Medicina” (El Correo español, 20-9-1902, p. 3).  

Un alumnado de titulados en la Ciencia de la Medicina, sólo era adecuado en lo  referente a dicha ciencia (Radiología-Radioterapia o Medicina Física). Para la parte  referida a la Ciencia de la Fisioterapia se precisaba otro tipo de sanitarios  (fisioterapeutas), por lo que Mitjavila consideró necesario crear otra escuela. 

Lo que también fue considerado por la Sociedad de Fisioterapia. Desde su  fundación en 1903, sus socios desarrollaron temas en sus reuniones, en los que quedó  patente la falta de sanitarios con formación adecuada, tanto en Fisioterapia, como en  muchas de sus partes como la Electroterapia, siendo necesario una escuela para su  docencia, en la que también incluyeron la Medicina Radiológica.  

No nos consta que fuesen invitados los socios destacados de esta Sociedad de  Fisioterapia, a asistir al Primer Congreso Internacional de Fisioterapia que tuvo lugar en  1905, como veremos. Ni tan siguiera Mitjavila, ni otros socios destacados como  Enrique Tripels-Dentzkof. Pero, este Congreso de 1905, como el segundo de 1907,  hicieron patente la necesidad del conocimiento detallado de los avances científicos  europeos de la Ciencia de la Fisioterapia. 

Para formarse en dichos avances fisioterápicos, Mitjavila realizó un viaje a  Alemania (“comisionado por el ministerio de la Guerra; á propuesta de la Sección de  Sanidad”).  

Tras dicho viaje, en febrero de 1907 fue creada en Madrid una escuela específica  para una parte de la Fisioterapia, junto a la Radiología, considerando insuficiente la formación universitaria que entonces se impartía. Fue denominada Escuela práctica de  Electroterapia y Radiografía. Estuvo domiciliada en la plaza de Santa Catalina de los  Donados (núm. 3). Aunque la Sociedad de Fisioterapia no perduró en el tiempo, inspiró  la creación de esta primera Escuela específica. 


26 Ver, por ejemplo: Los Nuevos remedios: Periódico quincenal de Farmacología, Terapéutica, Química  Médica é Hidrología. Año XIX, núm. 12. 30-6-1906, p. 200 (Extraído de El Siglo Médico); Gaceta  médica catalana, 15-7-1906, p. 31.

27 Prados Carmona, Gabriel. Evolución y desarrollo de la Radiología en Málaga [tesis doctoral].  Universidad de Málaga, 2015, p. 84.


Los cursos de formación tuvieron lugar en 1907, 1908 y 1909 para grupos de 20  sanitarios (sin indicar su titulación). Mediante diferentes conferencias y cursos, como el  curso de «Electroterapia» en el que Mitjavila impartió lecciones o conferencias sobre  Electroterapia, como la de febrero de 1908 (El Correo español, 8-2-1908, p. 3): “A las  siete de la tardo del próximo lunes dará él doctor Mitjavila la 14 lección del curso de  «Electroterapia», en la plaza de Santa Catalina de los Donados, número 3. La  conferencia será experimental y versará sobre la acción fisiológica y terapéutica de  las corrientes galvánicas”; o la conferencia de marzo de 1908 (El Mundo, 6-3-1908, p.  3): “La conferencia, que es pública, versará sobre las corrientes farádicas y acción  terapéutica de las continuas”. 

Lecciones que Mitjavila continuó en el “curso teórico-práctico de Electroterapia  y Radiografía”, también durante el curso académico de 1908-1909 (El Mundo, 11-10- 1908, p. 3; El Mundo, 20-11-1908, p. 3; y El Mundo, 2-3-1909, p. 3;).  

Fruto de su docencia fisioterápica en la Escuela práctica de Electroterapia y  Radiografía (1907-1909), Mitjavila publicó su Manual de Electroterapia de 302 páginas (Madrid, Imp. de Bailly-Bailliere é Hijos, 1909). Escribió el prólogo Ángel Pulido  Fernández (1852-1932), “Presidente del Colegio de Medicina” y vocal en el Instituto de  Reformas Sociales, gran conocedor de las innovaciones sanitarias europeas y preocupado  por su incorporación en España28. La prensa presentó a Mitjavila como  “electroterapeuta de reconocida fama” (España nueva, 22-4-1909, p. 2). 

Esta Escuela interrumpió sus lecciones, conferencias y cursos, por la movilización  de Mitjavila en “la campaña de Melilla”, entre agosto de 1909 y enero de 1910. No pudo  continuar esta Escuela, porque Mitjavila regresó a la Península con una grave enfermedad  desde su destino en Melilla, que persistió hasta su fallecimiento29, el 16-11-1910. Poco  antes de su fallecimiento, presentó en la Exposición de Aplicaciones de Electricidad (del 13  de agosto hasta el 1 de noviembre de 1910), un aparato de electroterapia de su propia  invención (Electrón. Madrid, n.º 473. 20-8-1910, pp. 4872-4873): “El Doctor Mitjavila  presenta una máquina electrostática de 12 discos, cuadro para corrientes farádicas galvánicas” 

Habiéndose constituido en Madrid la Sociedad de Fisioterapia (30 de abril de  1903). Se podría haber reconocido la profesión del fisioterapeuta, estableciendo una  Escuela de Fisioterapia y una titulación universitaria oficial en las facultades médicas  (dos años comunes al resto de sanitarios, y dos años de formación en la Escuela específica  de Fisioterapia), exigiendo dicha titulación a quienes quisieran ejercer la profesión,  creando Colegios Profesionales regionales con inspectores propios, e incluyéndoles en  los Consejos de Sanidad como a los profesionales del resto de Ciencias de la Salud,  incluidos los odontólogos. Sobre todo, existiendo ya fisioterapeutas, como hemos visto, pero con diversas denominaciones “puente” (masajistas, sanitarios gimnásticos,  electroterapeutas, asistentes biofísicos, …). Además, desde 1905 tuvieron lugar los  primeros congresos científicos e internacionales de Fisioterapia. Fue un momento  adecuado para empezar su reconocimiento como profesión sanitaria y ciencia propia. 


28 https://historia-hispanica.rah.es/biografias/37499-angel-pulido-fernandez; y Electrón. Madrid, n.º 473.  20-8-1910, pp. 4872-4873.

29 Revista de Sanidad Militar y la Medicina Militar española. Madrid, año IV, núm. 28, 1-12-1910, pp.  742-743: “[…] haber fallecido en esta Corte el día 16 del mes actual. Se hallaba en posesión de dos  cruces rojas de primera clase del Mérito Militar; tres de segunda y dos blancas de segunda, pensionadas, y  las de las Campañas de Filipinas y Cuba”.


En el caso de la Ciencia de la Fisioterapia, a inicios del siglo XX continuó el  término “médico práctico” para los profesionales sanitarios que estudiaba y llevaba a la  práctica la Ciencia de la Fisioterapia (o fisioterapeutas), todavía mediante la titulación  de “Medicina” como englobadora de varias Ciencias de la Salud, desde la Antigüedad.  Por lo que seguían estando obligados a titularse en Medicina, quienes pretendían ejercer  la Fisioterapia en todos sus aspectos (clínico-profesional, docente e investigador). Sin  embargo, de forma progresiva, la Fisioterapia empezó a ser ejercida por profesionales  de Enfermería o “practicantes”. 

Sin embargo, ni médicos prácticos, ni practicantes enfermeros, estuvieron  interesados en el reconocimiento de la profesión ni en la creación de Escuelas específicas  de Fisioterapia, o de alguna de sus partes como la Masoterapia, Oponiéndose a su  creación en Universidades, e incluso en entidades privadas. 

Al estar todavía la Ciencia de la Fisioterapia, en la denominación común de  “Medicina”, siguió siendo considerada como una de sus partes, ocultando el término  “Fisioterapia” bajo diversas denominaciones (kinesiterapeuta, mecanoterapeuta,  hidroterapeuta, masajista, masoterapeuta, sanitarios gimnásticos, asistentes biofísicos, electro-terapeuta, …). 

Siendo muy criticados los partidarios del profesional fisioterapeuta, así como las  iniciativas de creación de alguna escuela específica al respecto. 

Incluso, en el Primer Congreso Internacional de Fisioterapia (Lieja, 12-15 de  agosto de 1905) los médicos “prácticos” especializados en Fisioterapia, ratificaron que  no iban a reconocer a la Fisioterapia como una ciencia propia, oponiéndose a las Escuelas  de alguna de sus partes, y criticaron a los médicos que ejercían alguna de las partes de  la Fisioterapia, sin tener los conocimientos suficientes, calificándolos de intrusistas. 

Este primer congreso, tuvo lugar en Lieja, en agosto de 1905, donde hicieron  coincidir varios congresos con su Exposición Universal, en el que asociaron las diferentes  partes de la Fisioterapia con la Medicina Radiológica. 

El secretario del Comité español, fue el médico D. Ambrosio Rodríguez y  Rodríguez30, (calle de Núñez de Arce, 15, principal, Madrid). De España asistieron cinco  médicos “prácticos”, de los que tres asistieron como “delegados oficiales” (cuando sólo  era posible uno por país). Fueron, además del citado, los médicos Felipe Farinós y  Marqués, junto a Antonio Espina y Capo. De forma sorprendente, no asistieron socios  destacados de la Sociedad de Fisioterapia, constituida en Madrid (abril de 1903), o al  menos, no nos consta dicha asistencia. 


30 Ambrosio Rodríguez había escrito sobre Fisioterapia Laboral en las 442 páginas de su libro Higiene  popular. Contribución al estudio de la higiene de los trabajadores y enfermedades de los jornaleros.  Gijón. Tipografía «La Industria», 1902. Del cual, en 1906 se compraron 250 ejemplares “con destino á las  Bibliotecas públicas” (Gaceta, 6-6-1903 y 25-4-1906).


Según Farinós, este Congreso otorgó a la Fisioterapia la categoría de “sistema  científico”, pero como “una rama de la Medicina” acordando actuar contra el intrusismo  y seguir presentando las investigaciones fisioterápicas en futuros congresos31

A este Congreso también asistió Joaquín Decref y Ruiz, pero no como delegado  oficial, quizás por ello fue mucho más crítico. Ya hemos comentado su pobre opinión  sobre la Electroterapia, afirmando en el artículo en prensa que escribió sobre este Primer  Congreso32, que la sección de mayor importancia fue la suya (“Mecanoterapia”). En el  mismo, opinó que la Fisioterapia era una “rama importante de la Medicina”; que se oponía  a las escuelas de las diferentes partes de la Fisioterapia (“negando la posible existencia  de especialistas exclusivos en Mecanoterapia, Electroterapia ó Hidroterapia”), aunque  definió como “mecanoterapeutas” a los promotores y organizadores del Congreso  (“Congreso, admirablemente organizado por los mecanoterapeutas belgas doctores  Marinel, Munter y Gunzburg”); que la docencia de Fisioterapia sólo debía hacerse en las  Facultades de Medicina, y en sus hospitales para el período de prácticas; oponiéndose a  las incipiente Escuelas de Masoterapia: “Hay una porción de Escuelas particulares de  Masoterapia en Francia y Alemania, que expiden títulos de amasadores, con los cuales se  explota la candidez de médicos y enfermos, si comprender éstos y aquéllos muchas veces  que el poseer la técnica de un procedimiento terapéutico, suponiendo que, efectivamente,  la posean, no significa saberla aplicar bien y con oportunidad; lo cual es de mucha más  importancia”. 

Sobre los delegados oficiales, Decref expuso su protesta: “Sólo hemos asistido al  Congreso de Fisioterapia de Lieja cinco médicos españoles. Tres de ellos han venido en  representación del Gobierno. En cambio, los médicos franceses que han asistido á las  sesiones han sido 50, y entre éstos sólo uno ostentaba representación. Dos de los nuestros  habían sido designados; uno, por el ministro conservador saliente, y otro, por el ministro  liberal entrante. El Comité me expuso el compromiso en que se veía para elegir á uno de  los tres representantes; yo me abstuve de hacer indicación alguna y tuve que sufrir el  bochorno de los comentarios producidos por tal ridiculez. Lo que únicamente me toca  hacer hoy es protestar enérgicamente. Yo no sé, ni he de averiguarlo, de quién será la  responsabilidad contraída por un hecho semejante; lo que sí sé es que ni ministros, ni  compañeros, ni nadie tiene derecho á que su patria caiga en el ridículo, ni yo soy de los  que pueden pasar en silencio tal desatino, agravado con la circunstancia de costearse con  el dinero de la nación”. 

En este artículo de prensa, Decref manifestó otra de sus críticas. Hasta ahora la  Ciencia de la Fisioterapia se venía integrando en la Medicina, asociándola a una de sus  partes (Medicina Radiológica-radioterápica o Medicina Física), y aplicada por los  “médicos prácticos”. Sin embargo, otra parte de la Medicina empezó a pretender el  “monopolio” de la Fisioterapia, como la Medicina Quirúrgica Ortopédica. Varios  médicos especialistas y docentes en “cirugía ortopédica” asistieron a este Congreso, pero  se ausentaron de las discusiones en las que no apoyaban sus pretensiones, lo que fue muy  criticado por Decref: “[…] el caso anómalo de profesores, […] padres hoy de la cirugía  ortopédica, que es, seguramente, la especialidad médica que más necesita de la  Mecanoterapia y la que más puede contribuir á su desarrollo, excusen su asistencia á las sesiones por no tener discusiones enojosas al decir verdades como las que yo he  expuesto”. Recordemos que Decref también se presentaba como radiólogo, incluyendo la  Radiología en el instituto de Fisioterapia que dirigió. Por lo que, entre sus publicaciones,  hubo artículos basados en sus estudios radiológicos. 


31 Farinós y Marqués, Felipe. “Primer Congreso de Fisioterapia: Su significación é importancia”, en  Nuevo mundo. Madrid, 12-10-1905, p. 25.

32 Decref y Ruiz, Joaquín. “De Lieja: Congreso de Fisioterapia”, en El Heraldo de Madrid. 24-8-1905, p.  3.


A pesar de este tipo de oposiciones al inicio del reconocimiento de la Fisioterapia  como ciencia, no consiguieron parar ese proceso inherente a todas las Ciencias de la  Salud. La docencia siguió evolucionando hacia las escuelas de Fisioterapia y su  reconocimiento como ciencia propia, los fisioterapeutas siguieron consolidándose como  profesión superando las oposiciones, primero de “médicos prácticos” y después de  “practicantes” enfermeros, y finalmente como fisioterapeutas constituyendo sus propios  colegios oficiales. 

El 2º Congreso Internacional de la Fisioterapia, fue celebrado en Roma, “los  días 13, 14, 15 y 16 de octubre do 1907”, con presencia en su inauguración del Rey de  Italia, 3 ministros, el alcalde de Roma., y diversificación de asistencia (médicos, físicos,  propietarios de centros, y productores de aparatos). Con una parte científica (inscritos  como “miembros titulares”), y otra parte más comercial y familiar (inscritos como  “miembros asociados”). En el que se siguió asociando las diferentes partes de la Ciencia  de la Fisioterapia a la Medicina Radiológica. 

Empezaron a tener lugar Congresos de Fisioterapia en diversos países, en los que  se siguió incluyendo la Medicina Radiológica-Radioterapia. Citamos como ejemplo los  Congresos de Fisioterapia en París: 1º en abril de 1908; 2º en abril de 1909

Pero siguieron defendiendo los “médicos prácticos” su exclusividad para la  aplicación clínica de cada una de las partes de la Fisioterapia, sin empezar el  reconocimiento del profesional fisioterapeuta, ni de la Fisioterapia como ciencia y con  sus propias escuelas. 

Por otra parte, quienes se especializaron en Medicina Radiológica-Radioterápica  (o Medicina Física), empezaron a ser conscientes lo que les dificultaba su asociación con  la Ciencia de la Fisioterapia en Congresos y publicaciones. Impedía una mayor visibilidad  de sus investigaciones y comunicaciones. Por lo que comenzaron a organizaron  Congresos propios, como el “V Congreso Internacional de Electrología y Radiología  Médicas” (Barcelona, 13-18 de septiembre de 1910)33

Uno de los acontecimientos científicos de importancia para la Fisioterapia, fue el  “III Congreso Internacional de Fisioterapia (París, 29 de Marzo – 2 de Abril de  1910)”, o “III Congrès International de Physiothérapie”. Según la prensa34, fue  “organizado bajo la muy alta y distinguida protección del Presidente de la República  francesa, del Instituto, de la Academia de Medicina, de las Sociedades de Terapéutica, de  Electricidad, de Kinesiterapia, de Hidrología, de Climatología, etcétera, francesas”. Fue  presidido por M. Landoury, Decano de la Facultad de Medicina, y tuvo 3 temas oficiales  y 7 secciones. La repercusión en la prensa diaria fue generalizada, resaltando la  importancia de la Fisioterapia, ya en su tercer Congreso Internacional (El Universo.  Madrid, 4-5-1910, p. 2). 

En marzo de 1913 tuvieron lugar un “Congreso de Educación Física y  Fisioterapia” en París (días 17-20), y el “IV Congreso Internacional de Fisioterapia”  en Berlín (días 25-30), para los que ya fue nombrado “delegado del Gobierno” español Joaquín Decref y Ruiz, “con la subvención de 850 pesetas y 520 para viajes”; y para el  segundo también recibió dicha delegación Valentín Carulla Margenat, “con la  subvención de 450 pesetas y 250 para viajes” (Gaceta, 4-3-1913, y 23-3-1913). 


33 El Mundo científico. Núm. 547, 24-9-1910, pp. 617-619. 34 El Mundo. Madrid, año IV, núm. 824. Miércoles, 26-1-1910, p. 3; y núm. 831, 2-2-1910, p. 2.


En sus comentarios periodísticos tras el Congreso de París (17-20 de marzo de  1913), sin mencionar nada de los temas tratados sobre la Ciencia de la Fisioterapia, Decref  insistió en la importancia de la intervención de los médicos también en la Educación  Física, que facilitase “el armónico desarrollo de todos los aparatos del organismo bajo las  estrictas leyes dictadas por la higiene privada y pública” (La Correspondencia de España,  8-4-1913, p. 1). Pero no perduró la vinculación en Congresos de la Fisioterapia con la  Educación Física. Poco después, empezaron a organizar en España congresos específicos  de “Educación Física”, en los que los médicos también establecieron su presencia,  pretendiendo “supervisar” la actuación de los profesionales de esta ciencia de la  educación. Como en el Congreso Nacional de Educación Física de 1916, en el que se  afirmó que “se trata, pues, de llevar el concurso de la ciencia médica á la labor de los  profesionales de la Educación física, porque, desgraciadamente, el Cuerpo médico  español estaba un tanto alejado de esta clase de estudios” (La Tribuna: Diario  independiente. Madrid, 20-6-1916, pp. 7-8). 

Sobre el “IV Congreso Internacional de Fisioterapia” en Berlín (25-30 de marzo  de 1913), la prensa sanitaria indicó sus secciones: “I, Balneoterapia y Climatoterapia; II,  Electro-Radio-Roentgenterapia; III, Kinesiterapia; IV, Dietética” (Revista de ciencias  médicas de Barcelona. Mayo de 1913, pp. 213-217). Continuó la Radiología estando  presente. 

Estos Congresos Internacionales de Fisioterapia finalizaron con los  enfrentamientos y crueldades de los cuatro años de la Primera Guerra Mundial (28 de  julio de 1914 – 11 de noviembre de 1918). 

Con respecto a la Ciencia de la Fisioterapia, tras sus avances científicos y  profesionales en torno a la 1ª Guerra Mundial (que no vamos a detallar para no extender  el texto), ya no fue posible que los titulados médicos pudiesen ejercer la práctica clínica  fisioterápica, debido a su complejidad por desarrollo científico y reconocimiento social.  Fue otro momento oportuno para reconocer la Fisioterapia como profesión, y con escuela  universitaria específica. En España no se estableció una escuela de Fisioterapia de varios  años, para quienes ya tenían formación sanitaria, siguiendo los pasos de otras Ciencias de  la Salud, que se habían separado de la denominación común de “Medicina” (Farmacia,  Enfermería, y empezado Odontología que desde 1914 ya disponía de una Escuela de  Odontología universitaria, de dos años, en la que sólo podían ingresar quienes ya tenían  dos años de formación universitaria sanitaria). Fue otra ocasión perdida. 

Por el contrario, de forma muy sorprendente, los sanitarios de otras ciencias  retrasaron y dificultaron el reconocimiento de la Fisioterapia como ciencia propia.  Pretendieron que los médicos teorizasen sobre su docencia-investigación, pero sin  experiencia clínica, y su práctica clínica la realizaría personal enfermero con formación  fisioterápica al que le negaban la docencia e investigación. Una separación imposible en  todas las Ciencias de la Salud. Plantearon su docencia para los antiguos “médicos  prácticos”, pero que la práctica clínica la desarrollase personal de enfermería con tan sólo  una asignatura al respecto en su plan de estudios35


35 Las investigaciones sobre esta dualidad imposible en toda ciencia, todavía se han tenido que hacer en  centros universitarios no-sanitarios, por los problemas que conllevan. Al respecto, ponemos como ejemplo la siguiente tesis doctoral francesa: Monet, Jacques. » Emergence de la Kinésithérapie en France  à la fin du XIXème et au début du XXème siècle, une specialite medicale impossible: Genèse, acteurs et  intérêts de 1880 à 1914: Thèse pour le doctorat en sociologie: Juin 2003«. Universités Paris I – Panthéon  – Sorbone, Institut des Sciences Sociales du Travail, 2003. 


La situación fue muy difícil para quienes empezaron a plantear la necesidad de  crear Escuelas específicas de Fisioterapia, o al menos de alguna de sus partes. En España  hasta el personal de enfermería, llegó a oponerse a las nuevas e infructuosas Escuelas de  Fisioterapia de 1930 y 1935. Fueron otras ocasiones perdidas. 

La Escuela de 1930 para “masoterapeutas ciegos” fue creada por el médico  Francisco Javier Bartrina Costa (1885-1930), nacido en Olot, titulado en Medicina en  Madrid (1906), y formado hasta poco antes de la Gran Guerra en Kinesiterapia o  “gimnasia médica” en Suecia (“sistema Ling”). Quien en 1916-1917 creó y dirigió su  propio Instituto, el “Instituto Sueco de Educación física y Kinesiterapia”, en la “calle de  Núñez de Balboa, 15” de Madrid. En 1922 ya era “profesor de Mecanoterapia de San  Carlos”, en dónde ganó cátedra por oposición, y que en 1930 todavía desempeñaba36

Su orientación principal hacia la Fisioterapia, hizo que constituyese en su casa clínica un gran centro clínico y educativo sanitario, en su nuevo domicilio de la “plaza de  Manuel Becerra, número 10” de Madrid. Con jardín y varios pabellones para prácticas  clínicas fisioterápicas, como las cinesiterápicas, e instalaciones para la actividad física. Estaba en pleno funcionamiento en 1929, “con los medios más modernos de  Mecanoterapia, Hidroterapia. Helioterapia, etc.”, que lo ofreció a la población más  vulnerable y sin recursos, en especial a la infancia y a los invidentes”.  

Pero también continuó con el fomento de la actividad física, por lo que en su  centro también hubo instalaciones de atletismo, baloncesto, hockey y natación, por lo que  participó en directivas deportivas como en la Federación Nacional de Hockey  (vicepresidente), incluso entre las mujeres fundando en 1929 un Club Femenino de  Cultura Física. Entre las múltiples ocupaciones de Bartrina, pudo escribir el prólogo del  siguiente libro de 207 páginas, escrito por Pedro Rico, “El Sport en España amateurs y  profesionales: educación, distracción, espectáculo” (Madrid, Espasa-Calpe, 1930). 

La prensa lo definió, tras su fallecimiento, como “uno de los más sólidos  prestigios en la Fisioterapia mundial” (La Libertad. Madrid, 2-12-1930, p. 3).  Una de sus iniciativas fue la creación de una Escuela de una de las partes de la  Fisioterapia (Terapias Manuales), pudiendo suponer el antecedente de escuela  específica en la Universidad, comenzando el reconocimiento de los fisioterapeutas como  profesión y de la Fisioterapia como ciencia propia. Fue una iniciativa sólo para personas  invidentes, que empezó sus clases a inicios de 1930 durante casi un año, hasta noviembre  de 1930. Esta docencia la impartió Bartrina por las tardes, después de desempeñar por las  mañanas su cátedra en San Carlos. 

Esta iniciativa, además de la necesidad de profesionales fisioterapeutas con  adecuada formación, tuvo en cuenta su gran preocupación por la difícil situación de los  invidentes en España. A inicios de diciembre de 1929 Bartrina hizo pública su iniciativa  de “fundar en su clínica una escuela de masajistas para ciegos”, afirmando lo siguiente  en una entrevista (El Heraldo de Madrid, 6-12-1929, p. 16).  

Careció este proyecto de apoyos universitarios. Habiendo impartido docencia de  Fisioterapia a personal médico y enfermero, en parte de alguna de sus asignaturas y en conferencias, conocía Bartrina sus deficiencias de formación, y la necesidad de formar  sanitarios específicos en Fisioterapia, interesándole en primer momento en lo referente a  las Terapias Manuales. 


36 El Imparcial. Madrid, 22-9-1922, p. 3; y La Voz. Madrid, 29-11-1930, p. 6.


En otro artículo periodístico, su iniciativa fue titulada como la “Fundación de  una escuela preparatoria de masajistas profesionales, sólo para ciegos” (La Época.  Madrid, 7-12-1929, p. 1). En el cual se resaltó la necesidad de fisioterapeutas con una  formación científica (“una positiva ampliación de un grupo profesional hasta hoy muy  restringido”). También reconoció que ya había fisioterapeutas femeninos, que él mismo  había formado, aunque todavía no se les llamada fisioterapeutas sino “practicantes,  especializadas en la «Kinesiterapia»”. Consciente Bartrina de la insuficiencia de las  lecciones de Fisioterapia en alguna asignatura del personal médico o enfermero, para la  clínica fisioterápica, formó a sus propias fisioterapeutas dedicadas a las Terapias  Manuales, para que le ayudasen en la docencia en su Escuela. Habilitó Bartrina un  pabellón con capacidad para 200 alumnos de ambos sexos, y el artículo terminaba  resaltando la oportunidad profesional que suponía para los invidentes. 

Ante la gran repercusión que tuvo su iniciativa en la prensa, pero en noticias  parciales, Bartrina decidió dar información precisa mediante la siguiente “nota en  relación con su propósito de instituir un curso de enseñanza de masajes para los ciegos  españoles” (La Época. Madrid, 18-12-1929, p. 4), con detalle de la formación sanitaria y  fisioterápica que recibiría el alumnado. Denominó unas veces “curso de masaje para  ciegos”, otras veces “curso de Kinesiterapia para ciegos” (El Heraldo de Madrid. 31-12- 

1929, p. 2). Debido a la gran repercusión social y mediática de esta iniciativa, a su  inauguración asistieron el Príncipe de Asturias, el Ministro de Instrucción Pública, el  conde de Romanones, y numerosos médicos (El Heraldo de Madrid, 11-1-1930, p. 11;  Informaciones. Madrid, 11-1-1930, p. 5). 

Además de algunos homenajes por su iniciativa, se publicaron diversas noticias a  lo largo de la trayectoria de esta Escuela, como el realizado al mes de haber empezado  una revista gráfica (Estampa. Madrid, 11-2-1930, p. 9). En las que recogieron detalles de  la docencia, del alumnado de ambos sexos, y de cómo se transcribían “para ellos” cada  día la lección impartida (“gracias a varios ofrecimientos”). Incluso un amigo escultor le  realizó “en relieve los modelos de los músculos principales, para que aprendan a  conocerlos por el tacto”. 

Sin embargo, falleció Francisco Javier Bartrina Costa (1885-1930) pocos días  antes de los exámenes finales de la primera promoción de masajistas invidentes.  Según la prensa37, a las “cinco de la madrugada” en la mañana del lunes 29-11-1930, en  su domicilio-clínica falleció de un infarto o “angina de pecho”, a los 45 años. Fue cerrada  dicha Escuela y las instalaciones de Bartrina. 

En junio de 1931 tuvo lugar la reapertura de las instalaciones de Bartrina, pero sin  reanudar su proyecto de Escuela de Terapias Manuales. No tuvo tanta dedicación a las  partes de la Fisioterapia, y mayor a la protésica, mediante un Consejo Técnico de médicos  conocidos (La Voz. Madrid, 1-7-1931, p. 7). Dirigido por el médico Antonio Oller, no se  denominó “Bartrina”, sino que fue inaugurado como Instituto Fisioterápico Ortopédico  y de cultura física «Fides» (El Heraldo de Madrid, 9-6-1931, p. 2), aprovechando sus  magníficas instalaciones. 


37 La Voz. Madrid, 29-11-1930, p. 6; La Libertad. Madrid, 2-12-1930, p. 3; La Esfera Madrid, 13-12- 1930, p. 21; y La Voz. Madrid, 1-7-1931, p. 7.


Más de un año después, a inicios de 1932 (el día 30-1-1932), estos alumnos  invidentes fueron examinados por varios catedráticos de Medicina, incluido Sebastián  Recaséns y Girol, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid, siendo  aprobados un grupo, y autorizados a ejercer. Este reconocimiento universitario de la labor  realizado por Bartrina en su Escuela de Terapias Manuales, podría haberse ampliado,  ampliado la formación sanitaria de los invidentes aprobados, incluyendo dos años de  estudio para el resto de las partes de la Fisioterapia. Fue otra ocasión perdida. 

Por otra parte, el personal enfermero protestó, temiendo que sucediese lo mismo  que con otras Ciencias de la Salud, cuya práctica clínica habían desempeñado hasta que  empezaron a independizarse como profesión y ciencia propia. Como la Odontología o  “arte de dentista” que desempeñó el personal enfermero, hasta que fue reconocida como  profesión (Gaceta, 5-6-1875); con el agravante que hasta les prohibieron “a los  Practicantes el ejercicio de la Odontología” (Real Orden de 6-10-1877); y en 1914 ya  habían establecido una “Escuela de Odontología, adscrita a la Facultad de Medicina de  Madrid” (Gaceta, 17-8-1914). 

Como querían impedir que sucediese lo mismo con la Fisioterapia, y como hasta  entonces legalmente sólo podían realizar su práctica clínica el personal médico y  enfermero, comenzaron una campaña de protesta, contra escuelas como la de Bartrina, y  los exámenes de sus alumnos en la Universidad. 

Se publicaron artículos de alguno de sus profesionales enfermeros, que afirmaron  que constituía “un caso de intrusismo, claramente penado en el Código”, acusando  también, a quienes lo venían haciendo procedentes del Instituto Rubio, de la Cruz Roja,  de algún hospital y escuelas (El Liberal. Madrid, 7-2-1932, p. 2). Acabó siendo una  protesta oficial (La Voz. Madrid, 9-2-1932, p. 3), del Colegio Oficial de Practicantes de  Medicina y Cirugía de Madrid, y de la Federación Nacional de Colegios Oficiales de  Practicantes

Pero del personal médico hubo quien defendió a los invidentes aprobados,  reconociendo que la Fisioterapia era una ciencia compleja, que precisaba de una  especialización científica propia, pero sin admitir todavía la necesidad de crear una  Escuela de Fisioterapia en la Universidad, ni reconocer la profesión de los fisioterapeutas (El Liberal, 12-2-1932, p. 6). 

La iniciativa de Bartrina, que tuvo tanta repercusión social y reconocimiento en  los ámbitos sanitarios universitarios, fue el antecedente de otra infructuosa Escuela de  Terapias Manuales. 

Fue la primera escuela fisioterápica creada por el Estado, aunque de forma  efímera: la “Escuela de Masaje” establecida en el Colegio Nacional de Ciegos.  Se inició su planificar en septiembre de 1933 (siendo mencionada en el nuevo  Reglamento del Colegio Nacional de Ciegos; Gaceta, 13-9-1933). Comenzó su actividad  en diciembre de 1935, (habiéndose aprobado un Reglamento específico; Gaceta, 7-7- 1935). Pero finalizó su actividad en julio de 1936, sin que los primeros alumnos pudiesen  ultimar su formación, ni continuase la docencia tras la guerra. Sin embargo, esta  iniciativa, que se podía haber configurado como el inicio de las escuelas universitarias de  Fisioterapia, no tuvo mayor relevancia y fue otra oportunidad perdida para el inicio del  reconocimiento de la Ciencia de la Fisioterapia.  

Nada más publicado “el Reglamento por el que ha de regirse la Escuela de  Masaje que se establece en el Colegio Nacional de Ciegos” (Gaceta de Madrid, 7-7-1935), se reunió la Federación Nacional de Practicantes (tal como consta en las actas  de su Comité Ejecutivo del mes de julio de 1935), para tratar a dicha Escuela como una  “lesión” contra los “derechos e intereses de los practicantes”, o “ingerencia en las  atribuciones de nuestra clase, por lo tanto, intrusismo”38. Con respecto a la nueva Escuela  de Masajes, en esta misma acta del Comité Ejecutivo de la Federación Nacional de  Practicantes, fueron recogidas las protestas del personal enfermero, pues podría ser un  antecedente para que la Fisioterapia fuese reconocida como profesión y ciencia propia.  Consultaron a varios abogados, pero al haber sido una creación oficial y habiéndose  publicado en la prensa oficial, poco se podía hacer. 

Las limitaciones de esta “Escuela de Masaje” fueron de diversa índole, en primer  lugar, no tuvo ninguna vinculación con la Universidad, ni con entidades sanitarias  (hospitales, clínicas,…); tampoco fue continuada con la creación de otras Escuelas  universitarias similares; por otra, el plan de estudios fue muy limitado; con el agravante  de que los profesores de la misma, no fueron reconocidos sanitarios especialistas en las  prácticas fisioterápicas, sino que asumieron la docencia los mismos sanitarios que  trabajaban en dicho Colegio para invidentes, junto a dos maestros del mismo Centro;  además, el inicio en julio de 1936 de la última Guerra Civil, impidió que los primeros 20  alumnos ultimasen sus estudios. Esta Escuela no fue reanudada al incorporarse, en  octubre de 1941, el “Colegio Nacional de Ciegos a la Organización Nacional de Ciegos”  (creada por Decreto de 13-12-1938). Se retrasó su continuación casi tres décadas, cuando  una Orden ministerial del 11-4-1964, creó la “Escuela de Fisioterapia de la Organización  Nacional de Ciegos, vinculada a la Facultad de Medicina de la Universidad de  Madrid39

Tampoco vamos a detallar los retrocesos tras la guerra y durante décadas, en el  reconocimiento de varias Ciencias de la Salud, como la Fisioterapia (para no extender el  texto). Tan sólo recordamos, lo que es bien conocido por todos los presentes. 

No fueron fáciles los trabajos de los fisioterapeutas para ser reconocidos  como profesionales, empezando la trayectoria para reconocer la Fisioterapia como una  profesión propia, y se retrasaron todavía más la consideración de ciencia propia. 

Lo primero, fue terminar con la denominación de ATS “ayudante de  Fisioterapia” de 1957, por la de fisioterapeuta. Lo consiguieron a finales de 1970  (BOE, 08-01-1971): “Orden de 18 de diciembre de 1970 por la que se aclara el artículo  segundo del Decreto 1375/1970, de 23 de abril, sobre canje del antiguo diploma de  Ayudante de Fisioterapia por el nuevo de Ayudante Técnico Sanitario  (Fisioterapeuta)”. 

Otro de los problemas que tuvieron que afrontar fue que en España empezaron a  publicarse manuales de Fisioterapia para la formación de los “fisioterapeutas”,  reconocidos desde 1957, pero sin ninguna fundamentación documental, sin ninguna  cita o referencia bibliográfica.  

Toda la bibliografía publicada desde hacía siglos, de cada una de las partes de la  Ciencia de la Fisioterapia, y de forma especial desde el siglo XIX, siempre recogió una  amplia bibliografía. Pues el objetivo principal siempre fue seguir avanzando, e incluir en la práctica clínica todos los aportes desarrollados y aportados de las numerosas  investigaciones. ¿Cómo era posible escribir sobre Fisioterapia, sin fundamentar  documentalmente todo lo escrito? ¿Sin citar ni tan siquiera los libros, artículos e  investigaciones fundamentales de cada parte de la Fisioterapia


38 Acta que también fue recogida en la prensa de los Colegios Oficiales de Practicantes de provincias. Ver,  por ejemplo: El Practicante aragonés: Boletín del Colegio Oficial de Practicantes de la provincia de  Zaragoza. Año XXX, núm. 436. Noviembre de 1935.

39 Boletín Oficial del Estado, 16-12-1938, 8-10-1941, 11-4-1964 y 25-11-1968.


Antes de la aprobación de la legislación citada de julio y octubre de 1957, en mayo  de ese mismo año, Carlos Caballé Lancry firmó el prólogo de un breve libro titulado  “Temas de kinesiología y kinesiterapia”, recopilando los 12 temas impartidos en Valencia  durante un “cursillo” para sanitarios40. Lo denominó el “Primer cursillo de Kinesiología  y Kinesioterapia”, realizado del 25 de marzo al 12 de abril de 1957, en la Facultad de  Medicina de Valencia.  

Recordemos que Carlos Caballé Lancry, “Jefe del Servicio de Kinesiterapia de  la Facultad de Medicina de Valencia” en 1957, afirmó que este Servicio de  “Kinesiterapia” fue creado en dicha Universidad valenciana en 1956, y en su libro  “Temas de kinesiología y kinesiterapia” (Valencia, 1957), bajo la denominación de  “Kinesiterapia” incluyó la combinación de Cinesiterapia y Masoterapia, e indicó que “La  fisioterapia, también llamada Físicoterapia o Terapia física es, como su nombre indica,  el tratamiento terapéutica por los agentes físicos”. Este libro fue fruto de una necesidad,  según el autor, quien indicó que su objetivo era formar un núcleo de sanitarios  fisioterapeutas, del personal médico y de enfermería, pues “el médico no puede privarse,  ni prescindir de la colaboración valiosa, eficaz e inteligente del técnico capaz… El  objetivo a que aspiramos es llegar, con el tiempo, a formar un núcleo de sanitarios,  médicos y ayudantes, que tengan vocación por la Kinesiterapia y que con toda eficacia  ética puedan practicar esta especialidad”.  

Sin embargo, este libro de 123 páginas no incluyó ninguna referencia  bibliográfica, ni manuales de texto para ampliar o complementar estos breves temas  de Fisioterapia. ¿Cómo se puede escribir sobre una ciencia sin fundamentación  documental? además, todavía no se aceptaba la Fisioterapia como ciencia propia, ni a sus  propios profesionales como fisioterapeutas. 

En 1966 el anterior “Servicio de Kinesiterapia”, cambió su denominación por la  de “Departamento de Rehabilitación”, del que el doctor Carlos Caballé Lancry  continuó desempeñando su jefatura, al tiempo que también fue “Jefe del Servicio de  Especialización de la Escuela Departamental de Fisioterapia” y “Profesor de  Rehabilitación de la Escuela oficial Profesional de Traumatología y Ortopedia”. Dicho  “Servicio” o “Departamento” formaba parte de la “Cátedra de Terapéutica Física”, cuyo  catedrático fue Vicente Belloch Zimmermann41. Recordemos también, que el  catedrático Vicente Belloch dedicó su investigación a la Medicina Física propiamente  dicha (Radiología y radiaciones ionizantes). 

Uno de los manuales de Fisioterapia más conocido fue el escrito por los doctores  Vicente Belloch Zimmermann, Carlos Caballé Lancry, y Ramón Zaragoza Puelles “Fisioterapia: terapia y técnica”. (Valencia, Ecir, 1970, 621 páginas), el cual incluyó 23 capítulos42. Un extenso manual muy completo sobre la Ciencia de la Fisioterapia. Sin  embargo, este manual como otros similares, carecieron de referencias bibliográficas. No menciona las fuentes documentales, investigaciones, libros y artículos sobre las  diferentes partes de la Ciencia de la Fisioterapia, para poder elaborar este manual; ni los  numerosos Congresos celebrados de Fisioterapia; ni sus asociaciones profesionales  reconocidas desde finales del siglo XIX; ni la existencia de obras de referencia como los  índices recopilatorios de libros y revistas especializados publicados en cada país; ni la  necesidad de los fisioterapeutas de tener un conocimiento detallado de la literatura  científica, publicada en fecha más reciente sobre Fisioterapia y de las principales obras  anteriores; ni de la importancia de la investigación fisioterápica; ni de la sistematización  de la práctica clínica orientada hacia la investigación. 


40 Caballé Lancry, Carlos. Temas de kinesiología y kinesiterapia. Valencia, Ediciones B.A.M. Separata de  la Revista del Practicante, 1957, pp. 1-3 y ss. Dos años ant4es, había publicado un manual al respecto:  Caballé Lancry, Carlos. Manual de Fisioterapia. Valencia, Ediciones B.A.M., 1955.

41 Todo ello indicado en el libro: Caballé Lancry, Carlos. Electrodiagnóstico clínico: sistemática de las  curvas intensidad-tiempo, de C. Caballé Lancry; prólogo de V. Belloch Zimmermann. Valencia, Saber,  1966.


El proceso continuó de forma muy lenta, pero a final del siglo XX ya no fue  posible en España seguir impidiendo al reconocimiento de la Fisioterapia como ciencia  propia, con plena capacidad profesional, docente e investigadora, fuera de la antigua  denominación común de “Medicina” para todas las ciencias de la salud.  

La profesión de fisioterapeuta se separó del personal enfermero desde  diciembre de 1980, al transformar las Escuelas de Fisioterapia existentes y asociadas a  los ATS, en “Escuelas Universitarias de Fisioterapia” con entidad propia (BOE, 19-01- 1981). Finamente, los Colegios Oficiales de Fisioterapeutas fueron constituidos en  España entre 1990 y 2011. 

En la actualidad, las nuevas directrices europeas sobre los estudios universitarios  (Bologna Declaration, 1999; Prague Communiqué, 2001; Berlin Communiqué, 2003)43, han  facilitado la reorganización de los estudios universitarios de Fisioterapia en España  (Grado, Máster y Doctorado), con el Real Decreto de 29-10-2007 (1393/2007, de 29 de  octubre), y el Real Decreto de 2-7-2010 (861/2010, de 2 de junio). Pudiendo, por fin, los  titulados fisioterapeutas acceder a la totalidad de los estudios universitarios, también doctorado

Con el Decreto 80/2024, de 9 de julio, del Consell, por el cual se crea la Acadèmia  de Fisioteràpia de la Comunitat Valenciana y se publican los estatutos (DOGV, 12-7-2024), la  primera en España, fue consolidado y ultimado este proceso de reconocimiento de la  Fisioterapia como ciencia propia. Además, de iniciar el camino para que se puedan  constituir Academias de Fisioterapia en otras comunidades autónomas. ¿Habrá quien  lo niegue?, todavía. 

Un proceso cuestionado hoy en día por algunos sanitarios, incluso hay quien  dedicado a la asignatura de Historia de la Ciencia lo ha seguido tergiversando u  ocultando44

MUCHAS GRACIAS 


42 Belloch Zimmermann, Vicente; Carlos Caballé Lancry, Ramón Zaragoza Puelles. Fisioterapia: terapia  y técnica. Valencia, Ecir, 1970, pp. VII-XV.

43 Ven, Antoon; Andre Vyt. The Competence Chart of the European Network of Physiotherapy in Higher  Education”. Antwerp (Belgium), Garant Publishers, 2007.

44 Esta investigación, y posible libro de publicación posterior, intenta completar esa parte de la Historia de  la Ciencia, la Historia de la Ciencia de la Fisioterapia como ciencia propia, desconocida para muchos, ocultada o tergiversada por otros. Cuyos datos son: Lendoiro Salvador, José. Fisioterapia (1903-2024):  lento reconocimiento como ciencia propia (y hay quien lo niega, todavía).