
ACADEMIA DE FISIOTERAPIA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA
Leídos el 29 de enero de 2026
VALENCIA
Un honor redundante.
Con este sintagma podría definir lo que siento al intentar resumir los enormes méritos de nuestra queridísima compañera ANA GARÉS GARCÍA que la avalan para ser la nueva académica de honor de la Fisioterapia valenciana.
Y es que honor sentí yo al conocerla, veinte años atrás, como compañeros docentes en el CEU, y honor por compartir su inmensa vitalidad y dedicación a nuestra profesión.
Ana, tras su juventud enfermera, saltó a la Fisioterapia en los años ochenta, formándose en la Universidad de Valencia, para destacar pronto en dos facetas de la profesión: por un lado el tratamiento del raquis (sobre lo que versó su excelente tesis doctoral de corte histórico-médico, pues no en vano su espíritu polifacético le hizo licenciarse previamente en Antropología), por otro en la rehabilitación del suelo pélvico, materia a la que ha dedicado una dilatada experiencia clínica y varias publicaciones. De hecho, tuve el honor de estar a punto de prologar su último libro al respecto, sobre vulvodinia, pero esa es otra historia…
¡Cómo no! remarcar su papel deportista, tanto del tenis como del atletismo, ganando el triatlón de Valencia, modalidad senior, en un par de ocasiones. Pero es el binomio tenis-fisioterapia lo que nos ha ligado intensamente, tanto preparando eventos científicos como artículos divulgativos, hasta el punto de disfrutar juntos de una preciosa jornada con el equipo técnico y sanitario del incomparable Carlos Alcaraz, en representación de nuestra publicación Fisioteràpia al Dia.
En síntesis, Ana ha ejercido la Fisioterapia clínica principalmente en el sector privado, y la docente en la Universidad CEU Cardenal Herrera, hasta su reciente jubilación coincidiendo con su nombramiento como colegiada de honor del ICOFCV, y como colofón, siendo elegida entre las mujeres pioneras de la Fisioterapia valenciana en la Exposición al respecto que tuve el honor de dirigir como comisario en 2023.
Una vez más, honor es lo que se siente al hablar de Ana Garés.
¡He dicho!
