ACADEMIA DE FISIOTERAPIA DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

ILMO.SR. DR.

Dr. Josep Carles Benítez Martínez

Leídos el 29 de enero de 2026

VALENCIA

Buenas tardes,

  • Excmo. Sr. Dr. Rosado, Presidente de la Academia de Fisioterapia,
  • Excmo. Sr. D. José Ma Tormos Muñoz, Vicerrector de Investigación de la Universidad Católica de Valencia,
  • Excma. Sra. Dña. Pilar Serra Añó, Vicerrectora de Sostenibilitat, Cooperació i Vida Saludable de la Universitat de València,
  • Excmo. Sr. D. Francisco Javier Montañez Aguilera, Vicerrector de Estudiantes y Vida Universitaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera,
  • Ilustrísima Sra. Secretaria General de la Acadèmia de Fisioteràpia de la Comunitat Valenciana, Dra. Arguisuelas.
  • Ilmos. Sres. y Sras. Decanas, Vicedecanas y Directores de los Departamentos de Fisioterapia
  • Excmas. e Ilmas. autoridades académicas
  • Miembros de los claustros de profesores de las diferentes universidades
  • Amigos y Colegas
  • Señoras y señores

Me gustaría comenzar agradeciendo el esfuerzo, dedicación y entrega a los que, hoy académicos de número, empezaron con la ilusión y el ánimo de hacer crecer esta bonita rama sanitaria, conocida como FISIOTERAPIA. GRACIAS (José Ángel, Pedro; Juanjo Tirado por compartir la idea y mostrar el camino), y animar a las futuras generaciones a coger el testigo y mantener ese empuje.

Gracias a personas como estas la sociedad avanza. No esperan un beneficio propio o individual, sino que son conscientes de que el avance colectivo es la recompensa.

Cuando se nos presentó la idea, desde la responsabilidad institucional que ocupábamos en ese momento, la valoración fue clara: era una iniciativa positiva para la fisioterapia y el Colegio debía apoyarla. Eso fue en marzo de 2022, y hoy… Aquí estamos.

GRACIAS DE NUEVO. Hemos vuelto a ser pioneros en la Fisioterapia Española.

Voy a romper tópicos, los que me conocéis sabéis que muy normal no soy, y menos en los tiempos que corren, ser humilde, honesto, leal y sincero es un signo de rebeldía inimaginable en la sociedad del siglo XXI. Por eso hay que agradecer todos los obstáculos que afrontamos y, también, porque no, a los que nos han defraudado. Gracias de corazón. Nos hacéis más fuertes.

También pido disculpas. Disculpas por la pasión y seriedad con la que me he tomado y me tomo la fisioterapia. Algunos lo habéis y lo seguís sufriendo. Sobre todo a mi familia, que han sobrellevado mis ausencias y la falta de atención.

La seriedad y el rigor son imprescindibles, pero también lo es saber reírnos un poco de nosotros mismos para mantener la perspectiva humana de la profesión.

Y ahora sí, empiezo con lo que he venido a hablar.

LA CLAVE ES EL CONCEPTO: Fisioterapia del siglo XIX para el siglo XXI.

Cuando pensamos en el siglo XXI solemos pensar en tecnología, algoritmos y dispositivos. Cuando pensamos en el siglo XIX pensamos en manos, observación y contacto. Y os preguntaréis ¿por qué hablar del siglo XIX? Porque la esencia sigue siendo la misma.

La clave —ayer, hoy y mañana— no está en la técnica. Está en el concepto, en la intención. Cómo proyectamos.

En este video, fíjense en las miradas. Lo dicen todo.

Les voy a poner un ejemplo de esa incertidumbre:

Recuerdo a un deportista joven, competitivo, acostumbrado a entrenar duro y a exigir siempre más a su cuerpo. Llegó a consulta frustrado. No tanto por el dolor, sino por la sensación de que su cuerpo le había fallado. Le habían dicho que no volvería a competir. Una lesión de cartílago en la rótula no es para menos.

Había pasado por pruebas, informes y tratamientos. Sabía “qué tenía”, pero no entendía por qué no podría volver a competir, por qué no se podía hacer nada. Ese día no empecé hablando de cargas ni de protocolos. Empecé escuchándole. Le dejé contar su miedo a no volver a rendir, a perder su identidad como deportista.

Cuando terminé de explorarlo, le expliqué algo sencillo: que su cuerpo no estaba roto, que estaba protegiéndose, y que aún había una posible solución. No estaba garantizada, pero podríamos intentarlo. Íbamos a plantear una recuperación por exposición gradual. Ejercicio bien dosificado y con sentido, iba a ser parte de la solución.

Recuerdo perfectamente el momento en que me miró y me dijo: “Entonces… ¿podré volver a competir?”. La respuesta fue clara: “vas a intentarlo, con todas tus fuerzas, pero con todas las precauciones a nuestro alcance”.

A partir de ahí todo cambió. Empezamos desde el principio, con un programa de ejercicio muy elaborado y planificado, ajustándolo cada semana, y… recuperó sensaciones y, con el tiempo, volvió a competir.

No fue una técnica nueva lo que marcó la diferencia. De hecho, trabajamos con una prensa de piernas y un electroestimulador muscular. Fue entender a la persona que había detrás del deportista, acompañarla y darle motivos para volver a creer.

Sin concepto (intención, esencia) no hay fisioterapia, solo técnicas.

Por eso os pido, que sigamos los pasos de una persona admirable. Hablo de Jesús de Nazaret, el amor nazareno (me gusta llamarlo). Me van a permitir en esta casa que ensalce la figura del hombre. Un hombre bondadoso, que transmitía pasión, empatía, vocación, estar donde y en lo que no se ve, al igual que lo han sido otros referentes religiosos y sociales. La fisioterapia también es todo eso, todo eso que no se ve, que no se toca.

Creo que esta frase lo expresa a la perfección:

“La esencia de vuestro trabajo no reside solo en recuperar un cuerpo, sino en reavivar una esperanza. Llegamos al umbral donde la teoría cobra vida a través de las manos; recordad que con cada movimiento que enseñáis, estáis devolviendo la libertad, la autonomía y la dignidad a la vida de alguien”. ¿Saben de quién es? Propuesta IA (Gemini)

Nuestros profesores en los 90 nos enseñaron a acompañar, a tratar, a abrazar, a entender, en definitiva, a hacer fisioterapia biopsicosocial, lo único que en esos momentos no existía esta “etiqueta”. Gracias a Pepe Meliá (DEP), Pedro Vergara, Pepe Sánchez, Luis Villaplana, Celedonia Igual, Cristina Aramburu, Nicolás Estévez y como no, a nuestros queridos Manolo Valls y Felipe Querol.

Así pues, la Fisioterapia es una rama sanitaria cuya esencia son el movimiento, la educación (entendida como la acción que pretende provocar cambios informados) y las manos para tocar, mover, acompañar, empujar, levantar, en definitiva, ayudar.

En la actualidad los avances en neurociencia y biología nos han permitido conocer un poquito mejor la complejidad del ser humano. Como decía Hipócrates la unión entre cuerpo, mente y espíritu (me he ido bastante antes del siglo XIX, pero la cita lo requería).

También nos han permitido conocer que, si bien tenemos una predisposición o carga genética, no es menos importante nuestro entorno para conservar nuestro estado de salud (lo que hacemos, donde estamos y lo que comemos, nuestros hábitos; se habla de un 50-50)[1]. Es lo que busca el fisioterapeuta.

Hoy quiero defender una idea sencilla: la fisioterapia del futuro no será mejor por parecerse menos a su origen, sino por entenderlo mejor. La investigación científica ha avanzado muchísimo, y hoy sabemos, por ejemplo, los innumerables efectos del contacto, del “toque” mágico del fisioterapeuta, del empuje del movimiento. Los trabajos de Mofrad y colaboradores[2] describen cómo se producen cambios celulares inducidos por la estimulación mecánica, con respuestas bioquímicas y estructurales. Es decir, las células convierten estímulos mecánicos en respuestas biológicas específicas, tanto a nivel molecular como funcional.

Al tocar, con sentido y dirección, activamos la estimulación sensorial. El estímulo sensorial modula el movimiento y modifica la plasticidad cerebral a través de la interacción entre los sistemas sensorial y motor. La experiencia sensorial induce cambios en la arquitectura genómica y la expresión génica de las neuronas, remodelando circuitos y favoreciendo la consolidación de nuevas habilidades. Vamos, lo de toda la vida: tocar para mover[3],[4]. AYUDAR AL MOVIMIENTO.

O los trabajos de Moberg y colaboradores[5] que han descrito los mecanismos neuroendocrinos implicados en el contacto piel con piel, destacando el papel central de la oxitocina en la modulación de la respuesta al estrés, la promoción de la calma y la conexión social, lo que induce efectos positivos tanto a nivel hormonal como cognitivo, aumentando la variabilidad de la frecuencia cardíaca y estimulando la actividad parasimpática[6],[7].

Y el movimiento, ¿qué me dicen? Nos permite ser seres sociales, relacionarnos. Pero la biología humana, no contenta con eso, además si nos movemos, si ejercitamos nuestros músculos, si los fortalecemos, conseguimos, según la pauta, mejorar e incidir sobre diversos sistemas y funciones corporales[8],[9]. Por ejemplo, el músculo, hoy sabemos que más allá de ser un órgano motriz, es un órgano endocrino (mejora la sensibilidad a la insulina)[10],[11], y que según sea su estimulación (entrenamiento) puede favorecer la secreción de una serie de sustancias, como por ejemplo las interleucinas (con gran importancia y beneficios metabólicos)[12], el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro)[13],[14] importantísimo en la función cerebral o FGF-21 (Factor de Crecimiento de Fibroblastos 21)12 que es una hormona beneficiosa en el metabolismo, con efectos que promueven la salud metabólica y arterial.

El ejercicio no solo entrena el músculo: entrena células madre, y es una terapia vascular porque moviliza células reparadoras.

Porque antes de las técnicas hubo conceptos. Antes de los dispositivos, hubo razonamiento. Y antes de cualquier avance tecnológico, hubo una relación entre un profesional y una persona que sufría.

Abordemos, pues, algunos conceptos.

¿Saben la diferencia entre Rehabilitación, Recuperación Funcional y Fisioterapia?

La primera es un proceso donde intervienen diversos profesionales sanitarios (palabra descontextualizada en su uso coloquial). La RF son las diferentes actuaciones que se llevan a cabo con el fin de restaurar la capacidad de los diferentes órganos y sistemas a través del movimiento. Y por último, nuestra razón de ser, LA FISIOTERAPIA, es una rama sanitaria que se centra en la promoción, el mantenimiento y la restauración de la salud física, mental y social a través del movimiento, la actividad motriz y los medios físicos. Los fisioterapeutas utilizan una variedad de técnicas y terapias para prevenir o tratar a personas con lesiones, enfermedades o discapacidades.

¿Y la Readaptación? Cuando a lo de siempre le ponemos un nombre nuevo, parece que también lo descubrimos. La readaptación suena a novedad, pero muchas veces es fisioterapia bien entendida… con apellido, porque cambiar el término no siempre cambia el concepto, solo lo hace más atractivo. Ahora, elijan ustedes la definición.

¿Y Actividad Física y Ejercicio Físico (terapéutico)?: la primera define cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que incrementa el gasto energético por encima del reposo. Mientras que el segundo es el movimiento corporal planificado, estructurado y repetido, destinado a mejorar o mantener la función física, la salud y la capacidad de adaptación del organismo.

Y, no confundamos la falta de Actividad Física con el Sedentarismo, que está caracterizado por actividades de bajo gasto energético realizadas en posición sentada o reclinada, asociadas a ausencia o insuficiencia de movimiento habitual. ¿Me permiten un consejo? Cada hora sentado, hacer al menos 10 sentadillas o subir y bajar un piso.

Por último, la Fisioterapia Basada en la Evidencia: centrada en tres pilares 1. La evidencia científica; 2. La experiencia clínica; 3. Las expectativas y predilecciones del paciente. Y su evolución, la Fisioterapia Basada en Valor: en los resultados significativos para el paciente, la eficiencia, la experiencia del paciente, el impacto social o la costo-efectividad.

El futuro de la fisioterapia incorporará inteligencia artificial, sensores, realidad virtual y tecnologías que hoy apenas imaginamos. Se diseñará un cíborg que parecerá humano. Podrá hacer muchas cosas, tendrá una memoria inimaginable, unos conocimientos inalcanzables para el ser humano medio, pero lo que nunca podrá dar es la calidez del contacto entre humanos, el abrazo.

“La relación humana, la presencia y la forma en que se acompaña al paciente tienen un impacto directo en el cerebro y, por tanto, en los procesos de recuperación. No se puede separar la biología de la experiencia humana: cómo tratamos a una persona modifica su cerebro.”

— Nazareth Castellanos

Nos seguirá definiendo no la máquina que usemos, sino el criterio con el que decidamos usarla.

Nos posicionará la capacidad de razonar, de acompañar, de motivar y de tocar con sentido. ¿Por qué? Porque está en nuestro ADN, ayudar.

Podríamos resumir esa esencia del del XIX a aplicar en el XXI, que daría para una tesis doctoral, en el siguiente decálogo:

  1. El concepto antes que la técnica

La fisioterapia nace de ideas sólidas: movimiento, función, adaptación, carga y tiempo. Las técnicas cambian; los conceptos permanecen.

  1. Siglo XIX: observar, tocar, razonar

El fisioterapeuta clásico miraba, palpaba, escuchaba y pensaba. Esa base clínica sigue siendo insustituible hoy.

  1. Movimiento como lenguaje terapéutico

No solo ejercicio: es información, estímulo biológico, regulador del dolor y constructor de identidad funcional.

  1. El cuerpo como sistema, no como pieza

Visión global frente al reduccionismo: interacción músculo-nervio-emoción-contexto. Sin esto, la tecnología se vacía de sentido.

  1. La Humanización no es un añadido, es el núcleo

Acompañar, explicar, estar presente. La relación terapéutica también es intervención.

  1. El contacto importa

La mano no solo evalúa o trata: comunica seguridad, compromiso y cuidado. El “abrazo” como metáfora clínica.

  1. Motivar es parte del tratamiento

Sin adherencia no hay efecto. El fisioterapeuta como facilitador del cambio, no como mero aplicador.

  1. Tecnología sí, pero con criterio

IA, sensores, realidad virtual, electro-dispositivos: herramientas potentes si sirven al razonamiento clínico, no si lo sustituyen.

  1. Responsabilidad profesional

Saber decir “no”, evitar el sobretratamiento y priorizar lo que aporta valor real al paciente.

  1. Fisioterapia del XXI con alma del XIX

Ciencia actual, tecnología avanzada y, en el centro, una persona que sufre y confía.

Para nuestros asistentes no sanitarios. Un mensaje muy directo. Las 5 claves, bajo mi punto de vista, de la buena salud (es decir, lo que consigue modificar la expresión de mis genes, la epigenética):

  1. Moverse; Ejercicio Físico. Evitar el sedentarismo.
  2. Alimentación: justa, variada y consciente.
  3. Descanso nocturno. Busquemos nuestra propia estrategia.
  4. Paz mental. No prejuzguemos. Disfrutemos el momento.
  5. Relacionarse, socializar. Haz el bien y no mires con quién.

Me vais a permitir que finalice con una pequeña reflexión sobre Cervantes y su querido Quijote. Un personaje que se sumerge en la locura, creyendo ser un caballero andante y luchando contra molinos de viento. A través de sus aventuras y desventuras, Cervantes nos muestra la importancia de la imaginación y la pasión por vivir, incluso en un mundo que parece desencantado y rutinario. La importancia de perseguir los ideales y sueños, incluso si parecen imposibles. La muerte de Don Quijote nos enseña a vivir la vida al máximo, a perseguir nuestros sueños, a sufrirlos y a no tener miedo a luchar por lo que creemos, sin importar cuán locos o inalcanzables puedan parecer, si estamos dispuestos sacrificarnos y trabajar por ellos.

Os animo a que os unáis a mi en este hueste y, al menos, disfrutaremos el camino del bien común y no del particular, sin otro objetivo que defender el concepto, la esencia, el valor de lo sencillo alejándonos del egocentrismo reinante.

No como una invitación personal, sino como un compromiso compartido con la profesión y con los valores que nos definen. Lo digo no desde un ‘yo’, sino desde un ‘nosotros’ profesional, como una invitación colectiva a defender aquello que da sentido a la fisioterapia.

Porque la fisioterapia del siglo XXI solo tendrá verdadero valor si conserva el alma del siglo XIX: ciencia en la cabeza, tecnología en las manos… y humanidad en el corazón y la mirada.

MUCHAS GRACIAS

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS


[1] Clinical Management of Obesity – Third Edition (capítulo «Genetics vs Environment»). The Obesity Society (2025). 2025. Caroline M. Apovian MD, Louis Aronne MD, Sarah R. Barenbaum MD

[2] Kaazempur Mofrad MR, Abdul-Rahim NA, Karcher H, Mack PJ, Yap B, Kamm RD. Exploring the molecular basis for mechanosensation, signal transduction, and cytoskeletal remodeling. Acta Biomater. 2005 May;1(3):281-93. doi: 10.1016/j.actbio.2005.02.008.

[3] Yamada T, Yang Y, Valnegri P, Juric I, Abnousi A, Markwalter KH, Guthrie AN, Godec A, Oldenborg A, Hu M, Holy TE, Bonni A. Sensory experience remodels genome architecture in neural circuit to drive motor learning. Nature. 2019 May;569(7758):708-713. doi: 10.1038/s41586-019-1190-7.

[4] Ebrahimi S, van der Voort B, Ostry DJ. The Consolidation of Newly Learned Movements Depends upon the Somatosensory Cortex in Humans. J Neurosci. 2024 Aug 7;44(32):e0629242024. doi: 10.1523/JNEUROSCI.0629-24.2024.

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[6] Lefaucheur JP. Neurophysiology of pleasant touch: From peripheral mechanisms to clinical implications of caressing. Neurophysiol Clin. 2026 Jan 6;56(2):103135. doi: 10.1016/j.neucli.2025.103135

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